
Rodilla
Anatomía
La rodilla es una de las articulaciones más importantes del cuerpo humano. Nos permite caminar, correr, sentarnos y realizar la mayoría de los movimientos cotidianos. Es una articulación compleja que une el muslo (fémur) con la pierna (tibia), y en su parte frontal se encuentra la rótula (patela), que protege y mejora el funcionamiento de esta unión.
Principales componentes de la rodilla
Huesos
Fémur: el hueso del muslo.
Tibia: el hueso más grande de la pierna.
Rótula: pequeño hueso ubicado en la parte frontal de la rodilla.
Un cuarto hueso, llamado peroné, es el otro hueso de la parte inferior de la pierna. Forma una pequeña articulación con la tibia, la cual tiene muy poco movimiento y no se considera parte de la articulación principal de la rodilla.
Cartílago
Recubre las superficies de los huesos dentro de la articulación, permitiendo un movimiento suave y sin fricción.
Meniscos
Son dos estructuras (fibrocartílago) en forma de “C” que actúan como amortiguadores entre el fémur y la tibia, ayudando a distribuir el peso y absorber impactos.
Ligamentos
Ligamentos cruzados (ligamento cruzado anterior (LCA) y ligamento cruzado posterior (LCP) y colaterales (interno y externo), que estabilizan la rodilla y evitan movimientos indebidos.
🔹 Músculos y tendones
Especialmente el cuádriceps y los isquiotibiales, que permiten la flexión y extensión de la pierna.
¿Qué funciones cumple la rodilla?
Permite movimientos como flexión, extensión y ligera rotación.
Soporta el peso del cuerpo en actividades como estar de pie, caminar o correr.
Brinda estabilidad y equilibrio.
¿Por qué es importante cuidar la rodilla?
Debido a que soporta una gran parte del peso corporal, la rodilla es propensa a lesiones o desgastes, como:
Lesiones de ligamentos (LCA, LCP)
Desgaste del cartílago (artrosis)
Lesiones de meniscos
Inflamaciones o bursitis
