Procedures of
Artroscopia de Rodilla

La artroscopía de rodilla es una técnica quirúrgica mínimamente invasiva que permite diagnosticar y tratar diversas lesiones intraarticulares mediante pequeñas incisiones.
A través de una cámara (artroscopio) conectada a un sistema de video, el cirujano puede visualizar con gran detalle las estructuras internas de la rodilla —meniscos, ligamentos, cartílago y sinovial— y realizar procedimientos terapéuticos precisos.
Durante la cirugía se utilizan portales artroscópicos estratégicamente ubicados para introducir el instrumental necesario, lo que permite reparar o resecar tejidos lesionados con mínima agresión para las estructuras vecinas.
Gracias a esta técnica, se logra una recuperación más rápida, menor dolor postoperatorio y cicatrices de tamaño reducido en comparación con la cirugía abierta tradicional.
Las indicaciones más frecuentes incluyen:
Lesiones meniscales
Roturas ligamentarias (ligamento cruzado anterior o posterior)
Lesiones condrales
Cuerpos libres intraarticulares
Sinovitis.
El procedimiento se realiza habitualmente bajo anestesia general o regional y de forma ambulatoria, permitiendo al paciente regresar a su hogar el mismo día de la cirugía.
La artroscopía de rodilla ha evolucionado con el desarrollo de nuevas ópticas, instrumental de alta precisión y sistemas de visualización HD, lo que permite realizar procedimientos reconstructivos complejos con resultados funcionales predecibles y seguros.
Meniscectomía Parcial

La meniscectomía parcial artroscópica sigue el procedimiento artroscópico de rodilla más frecuente. Es una técnica mínimamente invasiva utilizada para tratar lesiones del menisco cuando no es posible su reparación.
El objetivo es preservar la mayor cantidad de tejido meniscal sano posible, ya que el menisco cumple funciones esenciales en la estabilidad, distribución de cargas y protección del cartílago articular de la rodilla.
El procedimiento se realiza mediante artroscopía, a través de pequeñas incisiones por donde se introduce una cámara y el instrumental quirúrgico específico. Bajo visión directa, el cirujano identifica el área lesionada y reseca únicamente el fragmento dañado, regularizando los bordes del menisco para lograr una superficie estable y funcional.
La cirugía se efectúa generalmente bajo anestesia general o regional y de forma ambulatoria.
El protocolo de rehabilitación se adapta al tipo y localización de la lesión, pero la mayoría de los pacientes retoma sus actividades habituales en pocas semanas.
Gracias a los avances en ópticas, instrumentación y técnicas de preservación meniscal, la meniscectomía parcial sigue siendo un procedimiento seguro, preciso y eficaz para restaurar la función de la rodilla y aliviar los síntomas derivados de una lesión meniscal.
Reparación Meniscal

La reparación meniscal es una técnica quirúrgica destinada a preservar el menisco y mantener su función dentro de la rodilla. A diferencia de la meniscectomía, que implica la resección del tejido lesionado, la reparación busca suturar y fijar el desgarro meniscal, favoreciendo su cicatrización y preservando la anatomía natural de la articulación.
El procedimiento se realiza por artroscopía, a través de pequeñas incisiones que permiten introducir una cámara y el instrumental específico para la sutura.
Existen diferentes técnicas según el tipo y localización de la lesión: “inside-out”, “outside-in” y “all-inside”, que se eligen de acuerdo con las características del desgarro y la zona vascular del menisco:
Inside-out(dentro-afuera): es la técnica tradicional y ampliamente utilizada. Las suturas se pasan desde el interior de la articulación hacia el exterior, realizando una pequeña incisión adicional adentro o afuera de la rodilla, según el menisco lesionado. Luego se anudan sobre la cápsula articular.
Permite una fijación muy sólida y es especialmente útil en desgarros longitudinales ubicados en la zona media del menisco y para lesiones de mayor tamaño como un asa de balde.
Outside-in(afuera-adentro): en esta técnica, las suturas se introducen desde fuera de la articulación hacia adentro. Se utiliza sobre todo en lesiones del cuerno anterior o medio del menisco, ofreciendo buena precisión y control en zonas de difícil acceso.
All-inside: Utiliza implantes reabsorbibles que permiten reparar el menisco sin necesidad de incisiones adicionales. Es menos invasiva y la más costosa.
La preservación meniscal es especialmente importante en pacientes jóvenes y activos, ya que el menisco cumple un rol clave en la estabilidad, absorción de impactos y protección del cartílago articular.
Si bien una de las complicaciones es la falla de la sutura (entre 10-30%), cuando la reparación es posible, ofrece mejores resultados a mediano y largo plazo que la resección parcial, incluyendo una menor probabilidad de artrosis de rodilla que la meniscectomía.
La cirugía se realiza habitualmente bajo anestesia general o regional y de forma ambulatoria.
La recuperación requiere un protocolo de rehabilitación más prolongado que la meniscectomía, ya que el menisco necesita tiempo para cicatrizar, pero los beneficios funcionales y protectores justifican esta evolución más gradual.
En Clínica Articular somos pioneros en el Uruguay en preservación y técnicas de reparación meniscal. Creemos que en pacientes jóvenes es fundamental intentar reparar el menisco, y especialmente cuando se acompaña de lesión de LCA para proteger el injerto.
Reparación de Raíz Meniscal

La reparación de la raíz meniscal es una cirugía artroscópica que busca restablecer la inserción natural del menisco en el hueso tibial, cuando esta se encuentra lesionada o avulsionada. La rotura de la raíz meniscal, compromete la función del menisco de manera similar a una meniscectomía total, ya que interrumpe su capacidad para distribuir las cargas y proteger el cartílago articular.
El objetivo de la reparación es restaurar la continuidad entre el menisco y su punto de anclaje óseo, recuperando así su función biomecánica.
El procedimiento se realiza mediante artroscopía, utilizando portales específicos que permiten visualizar la raíz afectada y trabajar en el área de inserción tibial.
Nuestra técnica utilizada es la transtibial:
Reinserción transtibial: se realiza un túnel óseo desde la tibia hasta la zona de la raíz meniscal. A través de este túnel se pasan las suturas que fijan el menisco nuevamente a su posición anatómica, anclándolas en la cortical tibial con un tornillo, botón o ancla. Es la técnica más utilizada por su solidéz y resultados reproducibles.
Durante la cirugía se prepara cuidadosamente el lecho óseo para favorecer la cicatrización del menisco, y se utilizan implantes de alta resistencia diseñados para soportar las cargas fisiológicas sin comprometer la estabilidad.
El procedimiento se realiza bajo anestesia general o regional y generalmente en forma ambulatoria. La rehabilitación postoperatoria incluye restricción parcial de la carga y movilidad controlada durante las primeras semanas, para proteger la reparación y permitir una cicatrización adecuada.
La reparación de raíz meniscal es fundamental para preservar la función de la rodilla y prevenir la aparición temprana de artrosis secundaria, especialmente en pacientes jóvenes o activos.
En Clínica Articular somos pioneros en el Uruguay en reparación de raíz meniscal. Creemos que es un subgrupo de pacientes diferente, en el que lesiones aisladas de raíz meniscal en pacientes añosos, sin artrosis de rodilla, es fundamental intentar su reparación para evitar la rápida progresión a la artrosis y la prótesis de rodilla.
Þ Haga clic en el siguiente link para acceder a una de nuestras publicaciones sobre lesiones de raíz meniscal:
Meniscal Root Tears: Current Concepts
2018: “Meniscal Root Tears: Current Concepts Review”. Dr. S. Pache, Dr. Z. Aman, Dr. M. Kennedy, Dr. G. Nakama, Dr. G Moatshe, Dr. C. Ziegler, Dr. R. LaPrade. The Archives of Bone and Joint Surgery.
Reconstrucción de Ligamento Cruzado Anterior (LCA)

El ligamento cruzado anterior (LCA) es una de las principales estructuras que brindan estabilidad a la rodilla, especialmente durante los giros, cambios de dirección o saltos. Su función es evitar el desplazamiento anterior excesivo de la tibia sobre el fémur y controlar la rotación.
Generalidades
La rotura del LCA es una lesión frecuente en deportistas y personas activas, especialmente en disciplinas que implican movimientos de pivote o desaceleración brusca (fútbol, básquetbol, esquí).
Cuando se produce una ruptura completa, la rodilla puede volverse inestable, lo que impide el retorno seguro al deporte y favorece lesiones meniscales o del cartílago con el tiempo.
En casos de inestabilidad persistente, dolor o limitación funcional, la reconstrucción quirúrgica del LCA es el tratamiento recomendado para restaurar la estabilidad y prevenir daño articular a largo plazo.
Aspectos técnicos
La cirugía se realiza de forma artroscópica, a través de pequeñas incisiones, utilizando una cámara y material especializado.
El procedimiento consiste en reemplazar el ligamento roto por un injerto tendinoso, que cumple la misma función biomecánica.
Los injertos más utilizados son:
Tendón rotuliano (Hueso-Tendón-Hueso)
Tendones isquiotibiales (semitendinoso y gracilis)
Tendón de cuádriceps
En algunos casos, aloinjertos (injertos de banco de tejidos)
El injerto se fija anatómicamente en túneles realizados en el fémur y la tibia, reproduciendo el trayecto natural del LCA original. La elección del injerto depende de factores como la edad, el tipo de deporte, cirugías previas y las preferencias del cirujano y el paciente.
En determinados casos, puede asociarse una tenodesis extraarticular (técnica de Lemaire modificada), especialmente en deportistas jóvenes o con alta rotación, para mejorar la estabilidad rotacional.
Recuperación
La rehabilitación comienza de forma temprana, con un programa progresivo que busca recuperar la movilidad, fuerza y control neuromuscular sin comprometer el injerto.
El retorno al deporte suele ocurrir entre los 6 y 9 meses, dependiendo del tipo de injerto y la evolución individual.
Resultados
La reconstrucción del LCA permite restablecer la estabilidad y confianza de la rodilla, favoreciendo el retorno seguro a las actividades deportivas y laborales.
Con una técnica quirúrgica adecuada y un plan de rehabilitación personalizado, los resultados funcionales son excelentes en la mayoría de los casos.
Cirugía de Revisión de LCA

La cirugía de revisión del ligamento cruzado anterior (LCA) se realiza cuando una reconstrucción previa del LCA no logra los resultados esperados o el injerto se vuelve a romper.
Aunque la mayoría de las cirugías primarias del LCA funcionan muy bien, en algunos casos puede persistir la inestabilidad, el dolor o la dificultad para volver al deporte, lo que hace necesaria una nueva intervención.
¿Por qué puede fallar una reconstrucción del LCA?
Las causas más frecuentes incluyen:
Una mala posición de los túneles óseos durante la cirugía inicial.
Nuevo traumatismo o lesión deportiva.
Debilidad o elongación del injerto con el tiempo.
Lesiones asociadas no tratadas (meniscos, cartílago, otros ligamentos).
Problemas en la rehabilitación o retorno prematuro al deporte.
Antes de planificar la cirugía de revisión, se estudia detalladamente el motivo del fallo mediante exámenes de imagen y evaluación biomecánica de la rodilla.
¿En qué consiste la cirugía de revisión?
En general se utiliza un injerto diferente del primario, (tendón rotuliano, isquiotibiales o tendón cuadricipital) y a veces es necesario tomar injerto de la otra rodilla.
El procedimiento puede realizarse en uno o dos tiempos quirúrgicos, según el estado del hueso y los túneles previos:
Un solo tiempo: si los túneles y tejidos están en buenas condiciones, se retira el injerto anterior y se coloca uno nuevo en la posición correcta.
Dos tiempos: si los túneles están ensanchados o mal ubicados, se realiza primero una reconstrucción ósea, y 4 a 6 meses después la nueva reconstrucción del ligamento.
Recuperación y resultados
La recuperación tras una cirugía de revisión suele ser más lenta que en la reconstrucción primaria.
El éxito depende de una planificación cuidadosa, una técnica quirúrgica precisa y una rehabilitación bien dirigida.
El objetivo es restaurar la estabilidad de la rodilla, reducir el dolor y permitir el retorno a la actividad física o deportiva de manera segura.
Haga click en el siguiente link para acceder a una de nuestras publicaciones sobre re-rupturas de LCA:
Anterior Cruciate Ligament Revision Surgery: Current Concepts Review
2020: “Anterior Cruciate Ligament Revision Surgery: Current Concepts Review”. Dr. S. Pache, Dr. Juan del Castillo, Dr. G Moatshe, Dr. R. LaPrade. Journal of ISAKOS.
2021. Award. Journal of ISAKOS (International Society of Arthroscopy, Knee Surgery and Orthopaedics Sports Medicine). “Best Article Award”. “Anterior Cruciate Ligament Revision Surgery: Current Concepts Review”
Reconstrucción de Ligamento Cruzado Posterior (LCP)

La reconstrucción del ligamento cruzado posterior (LCP) es una cirugía destinada a restaurar la estabilidad posterior de la rodilla luego de una rotura completa o una lesión crónica del ligamento. El LCP es una de las principales estructuras estabilizadoras de la articulación, evitando el desplazamiento posterior de la tibia respecto al fémur.
Cuando la lesión genera inestabilidad persistente o se asocia a otras lesiones ligamentarias, se indica la reconstrucción quirúrgica, ya que el LCP tiene una capacidad limitada de cicatrización espontánea.
El procedimiento se realiza por artroscopía, a través de pequeñas incisiones que permiten visualizar la articulación e introducir los instrumentos necesarios para la reconstrucción. Se extrae o utiliza un injerto tendinoso(autoinjerto o aloinjerto), que reemplaza al ligamento lesionado. Los injertos más utilizados son el tendón cuadricipital, tendones isquiotibiales o el tendón de Aquiles (aloinjerto).
Existen diferentes técnicas de reconstrucción, siendo las más empleadas:
Técnica de banda simple (single-bundle): reproduce el trayecto principal del LCP, proporcionando buena estabilidad posterior. Es la técnica más utilizada por su menor morbilidad y excelente evolución funcional.
Técnica de doble banda (double-bundle): intenta recrear de forma más anatómica las dos porciones del LCP (anterolateral y posteromedial), buscando una estabilidad más fisiológica en rodillas con alta demanda deportiva o lesiones combinadas.
El injerto se fija mediante sistemas de suspensión o tornillos interferencia en los túneles femoral y tibial, asegurando una tensión adecuada y una posición anatómica del nuevo ligamento.
Siempre que sea posible, nosotros preferimos la reconstrucción anatómica con doble banda, ya que brinda más estabilidad al examinar la rodilla. De todas formas, los distintos estudios no han demostrado una diferencia significativa en cuanto a la sensación referida por el paciente.
La cirugía se realiza generalmente bajo anestesia general o regional y puede ser ambulatoria o con corta internación, según el caso.
El protocolo de rehabilitaciónes cuidadoso y progresivo: las primeras semanas se protege la rodilla con una férula o inmovilizador con almohadillado posterior, avanzando gradualmente con el rango de movilidad hasta y luego y fuerza muscular.
La reconstrucción del LCP permite recuperar la estabilidad de la rodilla, prevenir el daño progresivo del cartílago y facilitar el retorno seguro a las actividades deportivas o laborales.
Haga clic en el siguiente link para acceder a una de nuestras publicaciones sobre lesiones de ligamento cruzado posterior:
Posterior Cruciate Ligament: Current Concepts Review
2018: “Posterior Cruciate Ligament: Current Concepts Review”. Dr. S. Pache, Dr. Z. Aman, Dr. M. Kennedy, Dr. G. Nakama, Dr. G Moatshe, Dr. C. Ziegler, Dr. R. LaPrade. The Archives of Bone and Joint Surgery.
Reconstrucción de Ligamento Lateral Externo (LLE)

El ligamento lateral externo (LLE) también llamado ligamento colateral lateral— es una de las principales estructuras que brindan estabilidad a la cara externa de la rodilla. Su función es evitar que la rodilla se abra hacia afuera (varo) y mantener la estabilidad durante los movimientos de rotación y cambios de dirección.
¿Cuándo se indica la cirugía?
La cirugía de reconstrucción del LLE se indica cuando existe una ruptura completa o una inestabilidad persistente que no mejora con tratamiento conservador.
A diferencia del ligamento lateral interno, la cual es un área de mayor estabilidad ósea y con mejor potencial de cicatrización, la lesión del ligamento lateral externo en general es de tratamiento quirúrgico, especialmente cuando se acompaña de lesión de ligamento cruzado anterior o posterior. Esto es no solamente para mejorar la estabilidad de la rodilla, sino para proteger la cirugía de reconstrucción del LCA o LCP.
Importancia
Se ha visto que una de las causas principales de fracaso de la cirugía de LCA es por lesiones asociadas de LLE o CPL que no había sido diagnosticada y tratada en primera instancia.
Cuando el LLE está roto y no se repara adecuadamente, la rodilla puede sentirse insegura, presentar dolor lateral y favorecer el desgaste precoz del cartílago.
¿En qué consiste la cirugía?
El objetivo de la cirugía es restaurar la estabilidad lateral y rotacional de la rodilla.
Dependiendo del tipo de lesión y del tiempo transcurrido, el procedimiento puede ser:
Reparación ligamentaria: se sutura el ligamento si la lesión es reciente y los tejidos están en buen estado. Sobretodo cuando la lesión es por avulsión, es decir, lesión con un fragmento de hueso.
Reconstrucción ligamentaria: se utiliza un injerto tendinoso (del propio paciente o de banco de tejidos) para reemplazar el ligamento dañado, fijándolo anatómicamente en el fémur y la tibia. Sobretodo cuando la lesión es en la sustancia del ligamento.
Se realiza un túnel en el fémur y otro en el peroné, por donde se pasa y se fija el injerto con 2 tornillos.
En muchos casos, esta cirugía se asocia a la reconstrucción de otras estructuras del córner posterolateral (CPL), cuando existe lesión lateral completa, esenciales para lograr una rodilla estable.
Recuperación
Tras la cirugía, el paciente utiliza una férula o inmovilizador durante las primeras semanas y comienza un programa de rehabilitación progresiva guiado por el equipo de fisioterapia.
El tiempo estimado de recuperación varía, pero el retorno a las actividades deportivas suele ocurrir entre los 6 y 9 meses, según la evolución individual.
Resultados
Con una técnica adecuada y una buena rehabilitación, la cirugía permite recuperar la estabilidad, disminuir el dolor y prevenir lesiones futuras o degeneración articular.
El pronóstico es favorable, especialmente cuando se trata de forma temprana y se corrigen las lesiones asociadas.
Reconstrucción del Córner Posterolateral

El córner posterolateral de la rodilla (también llamado complejo posterolateral) es un conjunto de estructuras que brindan estabilidad a la parte externa y posterior de la articulación. Está formado principalmente por el ligamento lateral externo, el tendón poplíteo, el ligamento popliteofibular y la cápsula posterolateral.
Su función es controlar los movimientos de rotación externa y varo, y trabajar en conjunto con el ligamento cruzado posterior (LCP) para mantener la estabilidad global de la rodilla.
Generalidades
Las lesiones del córner posterolateral suelen ocurrir por traumatismos de alta energía, giros forzados o impactos que empujan la tibia hacia adentro y atrás.
Son frecuentes en accidentes deportivos o de tránsito, y muchas veces se asocian a rupturas del LCP o del LCA.
Cuando no se diagnostican o no se tratan adecuadamente, pueden generar inestabilidad crónica, sensación de “rodilla floja”, dolor lateral y un aumento del riesgo de fallo en reconstrucciones previas de los ligamentos cruzados.
Indicaciones quirúrgicas
La reconstrucción del córner posterolateral se indica en casos de:
Rupturas completas de las estructuras estabilizadoras laterales y posterolaterales.
Inestabilidad persistente pese al tratamiento conservador.
Cirugías de revisión del LCA o LCP, donde la inestabilidad posterolateral contribuye al fallo.
El objetivo es restablecer la anatomía y la función estabilizadora de las estructuras dañadas, evitando sobrecargas en los otros ligamentos.
Aspectos técnicos
La reconstrucción se realiza habitualmente mediante injertos tendinosos (autoinjertos o aloinjertos), colocados de forma anatómica según las inserciones naturales de las estructuras lesionadas:
En líneas generales, existen 2 técnicas (LaPrade y Arciero) las cuales tienen pequeñas diferencias pero ambas con muy buenos resultados y respaldadas por la literatura.
En general, nosotros preferimos la técnica de LaPrade, la cual es similar a la reconstrucción del LLE (ver apartado), pero se agrega 1 túnel en la tibia y en el fémur para le injerto del tendón poplíteo.
En algunos casos se utilizan técnicas combinadas o refuerzos sintéticos, dependiendo del tipo y cronicidad de la lesión.
Es frecuente asociar la cirugía a la reconstrucción de los ligamentos cruzados o a osteotomías correctoras cuando hay alteraciones de alineación (como varo o slope tibial aumentado).
Recuperación
Después de la cirugía, se utiliza una férula articulada y se comienza un programa de rehabilitación progresiva, centrado en proteger la reconstrucción, recuperar el rango de movimiento y fortalecer la musculatura.
El retorno a la actividad deportiva suele ser posible entre los 9 y 12 meses, dependiendo de la magnitud de la lesión y las cirugías asociadas.
Resultados
La reconstrucción del córner posterolateral permite restaurar la estabilidad rotacional y lateral de la rodilla, mejorar la función y proteger los injertos de los ligamentos cruzados.
Cuando se realiza con una técnica anatómica y una adecuada rehabilitación, los resultados funcionales son muy buenos y duraderos.
Haga clic en el siguiente link para acceder a una de nuestras publicaciones sobre lesiones del Córner Posterolateral de la Rodilla y la descripción de nuestra técnica quirúrgica publicada en revista internacional:
Reconstrucción de Córner Posterolateral con Autoinjerto y en forma anatómica
2021. Journal e-SLARD nº5. “Reconstrucción de Córner Posterolateral con Autoinjerto y en forma anatómica”. (Anatomic Posterolateral Corner Reconstruction with Autograft). Dr. Santiago Pache
2020: “Anatomic Posterolateral Corner Reconstruction using Semitendinosus and Gracilis Autografts: Surgical Technique”. Dr. S. Pache, Dr. M. Sienra, Dr. D. Larroque, Dr. R. Talamás, Bs. Z. Aman, Dr. E. Vilensky, Dr. LaPrade. Arthroscopy Techniques Journal.
Reconstrucción de Ligamento Lateral Interno y Córner Posteromedial

La reconstrucción del ligamento lateral interno (LLI) o también conocido como ligamento colateral medial (LCM) y del córner posteromedial (CPM) de la rodilla es un procedimiento quirúrgico destinado a restaurar la estabilidad medial y rotacional de la articulación, cuando existen lesiones de alta magnitud o casos en los que el tratamiento conservador no logra una adecuada cicatrización.
El LCM es el principal estabilizador contra las fuerzas en valgo, mientras que el córner posteromedial —formado por el ligamento oblicuo posterior, el menisco medial y estructuras capsulares— colabora en el control rotacional y la estabilidad posterior interna.
Las lesiones combinadas de estas estructuras suelen presentarse junto con rupturas del ligamento cruzado anterior (LCA) o posterior (LCP), y requieren una reconstrucción anatómica para restablecer la biomecánica normal de la rodilla.
Existen diferentes técnicas según la extensión de la lesión y los componentes comprometidos:
Reconstrucción anatómica del LCM: el injerto se fija en los puntos de inserción femoral y tibial del ligamento, reproduciendo su orientación y tensión fisiológica.
Reconstrucción del ligamento oblicuo posterior (LOP): se realiza cuando hay inestabilidad rotacional o compromiso del córner posteromedial; el injerto se orienta en sentido oblicuo posteromedial, restaurando el control rotacional y la estabilidad posterior.
La fijación de los injertos se realiza con tornillos interferenciales o anclajes reabsorbibles, y la cirugía suele efectuarse bajo anestesia general o regional, con o sin internación corta.
El protocolo de rehabilitación incluye el uso inicial de una ortesis articulada con control de valgo y limitación progresiva del rango de movimiento, permitiendo una recuperación funcional segura.
La reconstrucción del LCM y del córner posteromedial es fundamental para restaurar la estabilidad medial, prevenir la sobrecarga en los ligamentos cruzados y reducir el riesgo de fallas en reconstrucciones previas.
Osteotomías Alrededor de la Rodilla. (Valguizante, Varizante, Deflexora)

Las osteotomías alrededor de la rodilla son cirugías destinadas a corregir deformidades óseas y realinear la pierna para mejorar la distribución de las cargas sobre la articulación. Su objetivo es aliviar el dolor, mejorar la función y preservar la rodilla natural, retrasando o evitando la necesidad de una prótesis.
¿En qué casos se indican?
Este procedimiento está indicado principalmente en pacientes jóvenes o activos que presentan:
Desgaste localizado (artrosis unicompartimental) en un solo lado de la rodilla.
Deformidades en varo (“piernas arqueadas”) o valgo (“piernas en X”).
Dolor persistente que no mejora con tratamientos conservadores (fisioterapia, medicamentos, infiltraciones).
Deseo de mantener un alto nivel funcional o deportivo evitando una artroplastia total.
Lesiones ligamentarias crónicas con malalineación de miembro inferior.
Tipos de osteotomías
Dependiendo del origen de la deformidad, la corrección puede realizarse en diferentes niveles:
Osteotomía tibial alta (HTO): se realiza en la tibia proximal, habitualmente para corregir el varo.
Osteotomía femoral distal (DFO): indicada cuando la deformidad proviene del fémur, generalmente para corregir el valgo.
Osteotomía combinada o en doble nivel: utilizada en casos más complejos que requieren una corrección equilibrada en tibia y fémur.
Ostetotomía de Deflexión: en el plano lateral, para corregir la pendiente posterior de la tibia, sobretodo en fracasos cirugía de LCA o LCP a repetición
Estas técnicas permiten restablecer el eje mecánico y distribuir de forma más homogénea las cargas dentro de la articulación, reduciendo el dolor y evitando la progresión del daño articular.
Objetivos del tratamiento
Corregir la alineación de la pierna.
Reducir el dolor y la inflamación.
Mejorar la función y la movilidad.
Mejorar la estabilidad de la rodilla.
Preservar la articulación nativa, posponiendo la colocación de una prótesis.
Facilitar el retorno a la actividad física o deportiva.
La cirugía
La intervención se planifica cuidadosamente mediante estudios radiográficos y simulaciones que determinan el grado exacto de corrección necesario.
Durante la cirugía, se realiza un corte controlado en el hueso y se ajusta su alineación con la ayuda de placas y tornillos especialmente diseñados.
En algunos casos, se utiliza injerto óseo para mantener la apertura y se fija con una placa y tornillos.
Recuperación y rehabilitación
El tiempo de recuperación varía según el tipo de osteotomía y las características del paciente, pero en general incluye:
Hospitalización breve (1 a 2 días).
Uso de muletas y restricción total o parcial de carga durante las primeras 6-8 semanas.
Programa de fisioterapia personalizado para recuperar fuerza, movilidad y equilibrio.
Retorno progresivo a las actividades habituales entre los 3 y 6 meses posteriores.
Resultados
Cuando está bien indicada y planificada, la osteotomía alrededor de la rodilla permite mejorar significativamente el dolor y la función, manteniendo la articulación propia y posibilitando una vida más activa por varios años antes de requerir una prótesis.
Reconstrucción del Ligamento Patelofemoral Medial (MPFL)

La reconstrucción del ligamento patelofemoral medial (LPFM) o (MPFL por sus siglas en inglés), es una cirugía indicada para tratar la inestabilidad rotuliana recurrente, generalmente posterior a episodios de luxación de rótula.
El LPFM es el principal estabilizador pasivo que evita el desplazamiento lateral de la rótula durante los primeros grados de flexión de rodilla; cuando se lesiona, la rótula pierde su contención y tiende a luxarse nuevamente.
El objetivo de la reconstrucción es restaurar la función estabilizadora del ligamento, permitiendo que la rótula se mantenga centrada en la tróclea femoral durante el movimiento.
Si bien hay numerosas técnicas descritas, se realiza una técnica mínimamente invasiva, a través de pequeñas incisiones que permiten reconstruir el LPFM con un injerto tendinoso autólogo, habitualmente del semitendinoso o recto interno.
Las etapas principales incluyen:
Preparación y posicionamiento del injerto, que reemplazará al ligamento lesionado.
Fijación patelar, mediante túneles o anclajes en el borde medial de la rótula.
Fijación femoral anatómica, identificando el punto isométrico (punto de Schöttle) para garantizar la tensión adecuada del injerto a lo largo del arco de movimiento.
Nosotros preferimos una técnica anatómica en la que el injerto se fija con 1 ancla en la rótula y en el tendón del cuádriceps. Luego se fija en el fémur con otra ancla.
En algunos casos, puede combinarse con procedimientos complementarios como la realineación del aparato extensor , osteotomías de la tuberosidad tibial (osteotomía de Fulkerson) o tratamiento del cartílago, según la causa de la inestabilidad.
La cirugía se realiza bajo anestesia regional, generalmente de forma ambulatoria, y permite una recuperación progresiva con movilización temprana y fortalecimiento del cuádriceps.
El protocolo de rehabilitación es esencial para lograr una buena integración del injerto y una función rotuliana estable. Con una correcta indicación y técnica quirúrgica, la reconstrucción del LPFM ofrece excelentes resultados en términos de estabilidad y retorno a la actividad deportiva.
Prótesis Total de Rodilla

La prótesis total de rodilla (artroplastia total) es un procedimiento quirúrgico diseñado para reemplazar las superficies articulares dañadas por una enfermedad degenerativa, postraumática o inflamatoria, generalmente la artrosis avanzada. Su objetivo es aliviar el dolor, recuperar la movilidad y mejorar la funciónde la articulación.
Durante la cirugía, se realiza una resección controlada del cartílago y del hueso subyacente del fémur, la tibia y, en algunos casos, la rótula. Estas superficies se sustituyen por componentes protésicos metálicos y plásticos de alta resistencia, que reproducen la anatomía y el movimiento natural de la rodilla.
Existen distintos tipos de implantes según el grado de estabilidad requerido:
Prótesis de tipo conservadora o de retención del cruzado posterior (CR): indicada cuando el ligamento cruzado posterior se encuentra íntegro y funcional, permitiendo una cinemática más fisiológica.
Prótesis estabilizada posterior (PS): incorpora un sistema de leva y poste para sustituir la función del ligamento cruzado posterior cuando éste no puede conservarse. Es la más usada en el Uruguay.
Prótesis constreñidas o bisagra: utilizadas en casos de inestabilidad severa o grandes deformidades, donde se requiere mayor control de la alineación y la estabilidad.
La cirugía se realiza bajo anestesia regional o general, con asistencia de guías mecánicas y balance ligamentario, que permiten restaurar el eje y la mecánica de la extremidad con precisión.
La rehabilitación postoperatoria se inicia en las primeras horas tras la cirugía, con movilización y carga progresiva según la tolerancia. La mayoría de los pacientes recupera la autonomía para la marcha en pocos días y logra una función estable y sin dolor en las semanas siguientes.
La prótesis total de rodilla es una de las cirugías ortopédicas con mayor tasa de éxito y satisfacción a largo plazo, permitiendo recuperar la calidad de vida y el nivel funcional de los pacientes con artrosis avanzada o daño articular irreparable.
Artroscopía de hombro

La artroscopía de hombro es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo que permite diagnosticar y tratar diversas patologías intraarticulares mediante pequeñas incisiones.
A través de un artroscopio (una cámara de alta definición) y el uso de instrumental específico, el cirujano puede visualizar las estructuras internas del hombro con gran precisión y realizar diferentes procedimientos terapéuticos.
Este abordaje se ha convertido en el estándar actual para el manejo de la mayoría de las lesiones del hombro, ya que ofrece excelentes resultados funcionales con menor dolor postoperatorio, menor daño de partes blandas y una recuperación más rápida en comparación con la cirugía abierta tradicional.
Indicaciones
La artroscopía de hombro se utiliza tanto con fines diagnósticos como terapéuticos.
Entre las principales indicaciones se incluyen:
Lesiones del manguito rotador (reparación tendinosa, desbridamiento).
Inestabilidad glenohumeral (reparación de Bankart, remplissage, Latarjet artroscópico).
Lesiones del labrum o SLAP.
Tendinitis calcificante.
Síndrome subacromial y acromioplastia artroscópica.
Bursitis o sinovitis crónicas.
Artrosis acromioclavicular (procedimiento de Mumford).
Correlato de dolor crónico sin diagnóstico definido.
Ventajas
La artroscopía ofrece múltiples beneficios frente a las técnicas abiertas:
Incisiones pequeñas y mínima agresión de tejidos blandos.
Menor dolor postoperatorio.
Mejor visualización de las estructuras articulares.
Permite tratar lesiones múltiples en un mismo procedimiento.
Recuperación y rehabilitación más rápidas.
Mejor resultado estético.
Consideraciones Postoperatorias
El protocolo de recuperación depende del tipo de procedimiento realizado, pero en general incluye:
Uso de cabestrillo o inmovilizador durante las primeras semanas.
Control del dolor y la inflamación.
Inicio progresivo de ejercicios pasivos, luego activos y finalmente fortalecimiento.
Rehabilitación supervisada por fisioterapia especializada en hombro y deporte.
El objetivo final es recuperar la movilidad, la fuerza y la función completa del hombro, permitiendo el retorno seguro a las actividades diarias y deportivas.
Reparación de Manguito Rotador (MCR)

Cuando las lesiones del manguito rotador son completas, extensas o no mejoran con el tratamiento conservador, puede ser necesario realizar una reparación quirúrgica.
En la mayoría de los casos, este procedimiento se realiza mediante artroscopía, una técnica mínimamente invasiva que permite tratar la lesión con precisión y una recuperación más rápida.
¿Qué es la artroscopía de hombro?
La artroscopía es una cirugía que se realiza a través de pequeñas incisiones, utilizando una cámara de alta definición y microinstrumentos.
Esto permite al cirujano visualizar todas las estructuras del hombro en detalle y reparar los tendones del manguito rotador con mínima agresión a los tejidos.
Objetivos del tratamiento
Reinsertar los tendones del manguito rotador al hueso (tuberosidad mayor del húmero).
Restaurar la función y fuerza del hombro.
Eliminar el dolor y mejorar la movilidad.
Prevenir el avance del daño estructural y la artrosis secundaria.
Cómo se realiza la reparación
Durante la artroscopía, se identifican los tendones lesionados y se los reancla al hueso mediante pequeñas suturas y dispositivos llamados anclas.
Según la lesión, se pueden realizar procedimientos complementarios como:
Descompresión subacromial (para aliviar el pinzamiento).
Acromioplastia
Resección de clavícula distal por artrosis Acromio-clavicular
Tratamiento del tendón del bíceps.
Limpieza o regularización de tejidos inflamados intraarticulares
Recuperación y rehabilitación
La recuperación es gradual y guiada por el equipo médico y de fisioterapia.
En la mayoría de los casos, se utiliza un cabestrillo o inmovilizador durante las primeras semanas.
Luego se inicia un programa progresivo de movilización, fortalecimiento y readaptación funcional.
El tiempo total de recuperación varía según la magnitud de la lesión, pero suele oscilar entre 3 y 6 meses.
El compromiso del paciente con la rehabilitación postoperatoria es clave para lograr un resultado exitoso y un retorno completo a la actividad laboral o deportiva.
Resultados
La artroscopía del manguito rotador ofrece altas tasas de éxito en términos de alivio del dolor, recuperación del movimiento y mejora de la calidad de vida.
Los avances en las técnicas quirúrgicas y materiales de fijación permiten actualmente reparaciones más sólidas y una recuperación más confiable.
Rehabilitación postoperatoria
La rehabilitación es una parte fundamental del éxito del tratamiento quirúrgico del manguito rotador.
El objetivo es recuperar la movilidad, fuerza y función del hombro de forma progresiva, protegiendo la reparación durante el proceso de cicatrización.
Etapas de la recuperación
El protocolo puede variar según el tipo de lesión y la técnica utilizada, pero generalmente sigue estas fases:
Fase de protección (0–4 semanas)
Se utiliza un cabestrillo o inmovilizador para proteger la reparación.
Se permiten movimientos pasivos suaves del codo, muñeca y mano.
Se busca controlar el dolor y la inflamación.Fase de movilidad (4–8 semanas)
Se inician ejercicios de movilización asistida y pasiva del hombro.
El objetivo es recuperar progresivamente la amplitud de movimiento sin forzar.Fase de fortalecimiento (8–12 semanas)
Se incorporan ejercicios activos y de resistencia leve.
Se trabaja el fortalecimiento del manguito rotador y los músculos escapulares, esenciales para la estabilidad del hombro.Fase de reintegro funcional (a partir de 3 meses)
Se intensifica el fortalecimiento y se agregan ejercicios específicos según la actividad o deporte del paciente.
El retorno completo a la práctica deportiva o laboral se evalúa en conjunto con el equipo médico y de fisioterapia.
La paciencia y constancia son claves: forzar el movimiento antes de tiempo puede comprometer la reparación, mientras que una rehabilitación bien guiada garantiza mejores resultados a largo plazo.
Preguntas Frecuentes
¿Cuánto tiempo lleva la recuperación total?
Depende del tipo de lesión y del paciente, pero suele variar entre 3 y 6 meses. En reparaciones grandes o múltiples, puede extenderse algo más.
¿Cuándo se puede volver a trabajar o hacer deporte?
Las actividades de escritorio pueden retomarse en pocas semanas.
Los trabajos físicos o deportes de lanzamiento requieren una recuperación más prolongada, generalmente a partir del 4º a 6º mes, según la evolución.
¿El dolor después de la cirugía es normal?
Sí, es esperable cierto dolor o molestia durante los primeros días, que se controla con medicación y hielo local. El dolor debe ir disminuyendo progresivamente.
¿Qué pasa si no hago la rehabilitación correctamente?
La falta de adherencia al programa de fisioterapia puede afectar el resultado final, generando rigidez, debilidad o incluso el riesgo de una nueva lesión.
¿La reparación puede volver a romperse?
En algunos casos, especialmente en tendones debilitados o lesiones grandes, puede existir riesgo de rerrotura. Sin embargo, con buena técnica quirúrgica y una rehabilitación adecuada, el riesgo es bajo.
