top of page

Conditions of

Dolor de Cadera
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

El dolor de cadera es una causa frecuente de consulta médica, especialmente en personas mayores, deportistas y trabajadores que realizan esfuerzos físicos repetitivos. Se trata de un síntoma que puede tener múltiples causas, y no siempre está relacionado directamente con la articulación de la cadera.


¿Qué estructuras pueden generar dolor de cadera?


La cadera es una articulación de tipo esferoidea (bola y cavidad) que conecta el fémur con la pelvis. Está rodeada por numerosas estructuras que pueden ser fuente de dolor:

  • Huesos: fémur y pelvis

  • Cartílago articular

  • Ligamentos y cápsula articular

  • Músculos y tendones: como los glúteos, psoas y rotadores externos

  • Bursas: bolsas llenas de líquido que reducen la fricción

  • Nervios: el dolor puede también originarse en la columna lumbar y sentirse en la cadera (dolor referido)


Tipos de dolor según la localización


La ubicación del dolor puede ayudar a identificar su causa:

  • Dolor en la parte anterior (ingle): suele indicar problemas en la articulación de la cadera (artrosis, pinzamiento).

  • Dolor lateral: común en bursitis trocantérica o tendinopatías.

  • Dolor posterior: puede estar relacionado con la región sacroilíaca o columna lumbar.

  • Dolor irradiado hacia la pierna: en casos de compromiso nervioso (lumbociática).


Causas frecuentes del dolor de cadera


Algunas de las causas más comunes incluyen:

  • Artrosis de cadera (coxartrosis): desgaste del cartílago con el paso del tiempo.

  • Bursitis trocantérica: inflamación de una bursa en la parte lateral de la cadera.

  • Tendinitis o lesiones musculares: como la tendinopatía del glúteo medio o psoas.

  • Fracturas: especialmente en adultos mayores con osteoporosis.

  • Pinzamiento femoroacetabular (FAI): contacto anormal entre el fémur y la pelvis.

  • Problemas en la columna lumbar: hernias discales o estenosis que generan dolor referido.


Factores de riesgo

  • Edad avanzada

  • Sobrecarga física o deportiva

  • Traumatismos o caídas

  • Enfermedades inflamatorias o degenerativas

  • Malas posturas o desequilibrios musculares


Importancia del diagnóstico

Un diagnóstico preciso es clave para un tratamiento efectivo. Esto incluye:

  • Historia clínica detallada

  • Examen físico

  • Estudios complementarios: radiografías, ecografía, resonancia magnética, entre otros

  • Infiltración ecoguiada con Bupivacaína. Es un anestésico local que ayuda a confirmar el diagnóstico cuando el mismo no es tan claro. Se puede asociar con corticoides (triamcinolona) como efecto terapéutico antiinflamatorio.


Tratamientos posibles

El tratamiento dependerá del diagnóstico y puede incluir:

  • Reposo relativo y modificación de actividades

  • Medicación analgésica y antiinflamatoria

  • Fisioterapia y ejercicios terapéuticos

  • Infiltraciones articulares o peritendinosas

  • Cirugía, en casos más avanzados o cuando los tratamientos conservadores no resultan efectivos

Sindrome de Pinzamiento Femoroacetabular
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

Femoroacetabular impingement syndrome (FAI) is a common cause of hip pain, especially in young, active people . It occurs when there is abnormal contact between the femur and the acetabulum , which can damage the internal structures of the joint over time.


What is the PFA?

PFA is an alteration in the shape of the bones that form the hip:

  • Femur : The femoral head or neck has an abnormal prominence.

  • Acetabulum : The pelvic cavity may be deeper or cover more than normal.

When these structures repeatedly come into contact during movement (especially when flexing or rotating the hip), a “pinching” or impingement occurs, which can damage the cartilage and labrum (the structure surrounding the acetabular cavity), causing pain and functional limitation.


Types of PFA


There are three main types:

  • CAM type : excess bone at the junction between the femoral head and neck.

  • PINCER type : overcovering of the acetabulum over the femoral head.

  • Mixed type : combination of both.


Who suffers from it?


The FAI can be submitted in:

  • Young and active people ( athletes, dancers )

  • Patients with a history of mild dysplasia or bone deformities

  • People with chronic groin pain of no apparent cause


Frequent symptoms

  • Pain in the groin or front of the hip

  • Pain when sitting for long periods of time or when doing physical activities

  • Clicking, locking, or “catching” sensation in the hip

  • Limitation in flexion and internal rotation of the joint

  • Pain that worsens with activities such as running, bending, or climbing stairs


Diagnosis


To confirm the diagnosis the following are used:

  • Clinical evaluation : specific maneuvers (such as the impingement test)

  • Hip X-rays : to observe bone abnormalities. We systematically use a frontal pelvis approach, a 45° Dunn approach, and a Lequesne false profile . The X-ray is often the most important diagnostic element of all imaging studies.

  • Magnetic resonance imaging (with arthrography) : allows the evaluation of the state of the labrum and cartilage


Long-term risks

If left untreated, femoroacetabular impingement can lead to:

  • Acetabular labral injuries

  • Progressive cartilage damage

  • Early development of hip osteoarthritis


Treatment

Conservative (in mild cases or at the beginning):

  • Relative rest and modification of activity

  • Physiotherapy to improve mobility and strengthen muscles

  • Analgesic or anti-inflammatory medication

  • Image-guided infiltrations

Surgical (in cases that do not improve):

  • Hip arthroscopy : minimally invasive technique to reshape affected bones , repair the labrum , and treat damaged cartilage.

Lesiones del Labrum de la Cadera
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

El labrum acetabular es una estructura de cartílago fibroso que rodea el borde de la cavidad de la cadera (acetábulo). Su función principal es estabilizar la articulación, absorber impactos y mantener el sellado de la articulación, permitiendo un movimiento suave y seguro.


Cuando el labrum se daña, puede causar dolor, bloqueo articular y sensación de inestabilidad, afectando significativamente la función de la cadera.


¿Qué es una lesión del labrum?


Una lesión del labrum es una rotura o degeneración de esta estructura. Puede ser parcial o completa, y a menudo se asocia a otras patologías, como el síndrome de pinzamiento femoroacetabular (FAI), displasia de cadera o artrosis precoz.


Causas frecuentes


  • Pinzamiento femoroacetabular (FAI): contacto anormal entre el      fémur y el acetábulo que comprime el labrum.

  • Traumatismos o movimientos repetitivos: comunes en deportistas      (fútbol, hockey, danza, artes marciales).

  • Displasia de cadera: defecto estructural que      genera inestabilidad y sobrecarga en el labrum.

  • Degeneración por desgaste: en adultos mayores o personas      con artrosis inicial.


Síntomas


  • Dolor en la ingle o lateral de la cadera

  • Sensación de chasquido, bloqueo o clic al mover la pierna

  • Dolor al estar sentado mucho tiempo o al realizar actividad física

  • Rigidez o pérdida de movilidad

  • En algunos casos, inestabilidad o debilidad al caminar


Diagnóstico


El diagnóstico se basa en:

  • Evaluación clínica: examen físico con maniobras específicas

  • Radiografías: para evaluar la forma ósea de la cadera y detectar causas asociadas (como FAI o displasia)

  • Resonancia magnética con artrografía: es el estudio más sensible para visualizar el labrum y detectar lesiones


Tratamiento


Tratamiento conservador (en lesiones leves o en personas no deportistas):

  • Fisioterapia dirigida a mejorar la movilidad y estabilidad

  • Modificación de la actividad

  • Medicación antiinflamatoria

  • Infiltraciones articulares (cuando hay inflamación persistente)


Tratamiento quirúrgico:


Artroscopía de cadera: procedimiento mínimamente invasivo para reparar o desbridar (limpiar) el labrum dañado y corregir alteraciones óseas si existen

En algunos casos, se realiza una reconstrucción del labrum si está muy dañado


Importancia del diagnóstico precoz


Si no se trata adecuadamente, una lesión del labrum puede conducir a daño progresivo del cartílago articular y aumentar el riesgo de desarrollar artrosis de cadera a mediano o largo plazo


Displasia de Cadera del Adulto
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

La displasia de cadera del adulto, es una alteración estructural en la que la cavidad donde encaja la cabeza del fémur (acetábulo) es poco profunda o está mal orientada, lo que provoca una inestabilidad articular y un desgaste precoz del cartílago

Aunque suele originarse desde el nacimiento, o durante la adolescencia, muchas veces no se diagnostica hasta la edad adulta, cuando comienzan los síntomas.



Síntomas más frecuentes

  • Dolor en la ingle, glúteo o zona lateral de la cadera.

  • Sensación de chasquidos, bloqueo o inestabilidad.

  • Limitación progresiva para realizar actividad física.

  • Desarrollo temprano de artrosis de cadera.


Diagnóstico


El diagnóstico se realiza mediante una evaluación clínica detallada y estudios de imagen como radiografías, resonancia magnética o tomografía, que permiten valorar la forma y cobertura del acetábulo y la cabeza femoral.



Tratamiento


El tratamiento depende del grado de displasia y del daño articular:


Casos leves o sin artrosis: 


  • Cuando fracasa el tratamiento conservador, existen opciones quirúrgicas para restaurar la alteración biomecánica, con el objetivo de brindarle mayor estabilidad a la cadera. 

  • Dado a que está bien demostrado en la literatura la evolución natural de la displasia de cadera hacia la artrosis precoz, en general preferimos una resolución quirúrgica en cuanto comienzan los síntomas, no así en displasias asintomáticas.

  • En líneas generales y según el tipo de displasia, se puede indicar la artroscopía de cadera (plicatura o retensado capsular), la osteotomía periacetabular de Ganz (PAO), o ambas.

  • En Clínica Articular somos pioneros en el Uruguay en realizar tanto la Osteotomía Periacetabular de Ganz (PAO), como también el retensado capsular artroscópico. 


Casos avanzados o con artrosis severa: 


  • El tratamiento de elección es la artroplastia total de cadera, que permite aliviar el dolor y recuperar la función.


Objetivo del tratamiento


Restaurar la estabilidad, movilidad y función de la cadera, permitiendo al paciente retomar sus actividades diarias o deportivas con menor dolor y mejor calidad de vida.

Lesiones del Glúteo Medio
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

El glúteo medio es un músculo clave para la estabilidad de la cadera y la pelvis durante la marcha. Las lesiones en este músculo son una causa frecuente de dolor en la parte lateral de la cadera, especialmente en personas activas y adultos mayores.


Principales lesiones


  • Tendinopatía del glúteo medio: inflamación o degeneración del tendón por sobreuso.

  • Desgarros parciales o completos: pueden generar dolor crónico, debilidad y alteraciones en la marcha.

  • Sindrome resalto lateral cadera: se da por la inflamación del fascia lata en caderas con trocanter mayor prominente las cuales sufren un conflicto entre ambas estructuras con los movimientos de la cadera, dejando como consecuencia dolor y un ruido tipo ”clunc” lateral de cadera que puede llegar a ser audible.

  • Síndrome de dolor trocantérico (GTPS): cuadro clínico que puede incluir tendinitis, bursitis o lesiones combinadas.


Síntomas comunes


  • Dolor lateral de cadera que puede irradiar al muslo o glúteo.

  • Molestias al caminar, subir escaleras o acostarse sobre el lado afectado.

  • Debilidad al separar la pierna (abducción) o al estar de pie sobre una sola pierna.



Diagnóstico


  • Evaluación clínica por un especialista.

  • Ecografía o resonancia magnética para confirmar el tipo y extensión de la lesión.


Tratamiento


  • En la mayoría de los casos: fisioterapia, ejercicios de fortalecimiento, cambios en la actividad y, en algunos casos, infiltraciones.

  • Casos más severos: puede requerirse reparación quirúrgica del tendón mediante endoscopía (técnica mínimamente invasiva) o a cielo abierto, según el tamaño de la lesión y otras características.


Pronóstico


Con un diagnóstico temprano y un plan de tratamiento adecuado, la mayoría de los pacientes mejora significativamente y puede retomar sus actividades sin dolor.

Necrosis Avascular de la Cadera
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

La necrosis avascular (o osteonecrosis) de la cabeza femoral es una enfermedad en la que se interrumpe el flujo sanguíneo hacia el hueso del fémur en la zona de la cadera. Al faltar irrigación, el hueso pierde vitalidad, se debilita y puede colapsar, provocando dolor y limitación del movimiento.


Causas


Entre las causas más frecuentes se encuentran:

  • Traumatismos (como fracturas o luxaciones de cadera).

  • Uso prolongado de corticoides.

  • Consumo excesivo de alcohol.

  • Enfermedades sistémicas (como lupus, anemia falciforme o trastornos metabólicos).

  • En algunos casos, la causa es idiopática (sin causa identificable).


Síntomas


El síntoma principal es dolor en la ingle o glúteo, que puede irradiarse al muslo y aumentar con la carga o el movimiento. 

Con el tiempo, la movilidad de la cadera se reduce y las actividades diarias se vuelven dolorosas.


Diagnóstico


El diagnóstico se realiza mediante evaluación clínica y estudios de imagen, principalmente resonancia magnética, que permite detectar la enfermedad en fases tempranas antes de que ocurra el colapso óseo.


Tratamiento


El tratamiento depende del estadio de la necrosis:


  • Fases iniciales: (precolapso)


  • Medidas de descarga

  • Medicación analgésica

  • Procedimientos de preservación articular (como descompresión ósea del núcleo (llamada también Forage) + terapias biológicas (células madre). 

  • En Clínica Articular ofrecemos la combinación de Forage con agregado de células madre (obtenidas del mismo paciente) tomadas de la cresta posterior


  • Fases avanzadas: cuando existe colapso o artrosis secundaria, puede estar indicada la prótesis total de cadera.


Objetivo



El objetivo del tratamiento es preservar la articulación y aliviar el dolor, favoreciendo el retorno a las actividades normales y mejorando la calidad de vida del paciente.


Osteocondritis Disecante de la Cadera
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

La osteocondritis disecante de cadera es una lesión del cartílago articular y del hueso subyacente (habitualmente del cóndilo femoral o del cótilo), que puede llevar a la separación parcial o completa de un fragmento osteocondral. 

En la cadera, esta patología es poco frecuente y puede afectar tanto a adolescentes deportistas como a adultos jóvenes.


Causas y mecanismos


La causa exacta no siempre es clara. Puede deberse a:

  • Microtraumatismos repetitivos o sobrecarga deportiva.

  • Traumatismos únicos o episodios de impacto.

  • Alteraciones en la vascularización del hueso subcondral.

  • Factores anatómicos, como displasia o pinzamiento femoroacetabular.


Con el tiempo, la pérdida de soporte óseo puede generar desprendimiento del fragmento, dolor y síntomas mecánicos (bloqueos o chasquidos).


Síntomas


El paciente suele presentar:

  • Dolor en la ingle o en la cara anterior del muslo.

  • Molestias al realizar actividad física o permanecer sentado.

  • Limitación progresiva del movimiento de la cadera.

  • En casos avanzados, bloqueos articulares o sensación de “tope”.


Diagnóstico


El diagnóstico se realiza mediante resonancia magnética, que permite valorar el tamaño, la estabilidad y la vitalidad del fragmento osteocondral. La tomografía puede ser útil para planificar el tratamiento quirúrgico.


Tratamiento


El manejo depende de la edad del paciente, el tamaño y la estabilidad de la lesión:


  • En etapas iniciales, puede intentarse tratamiento conservador con reposo deportivo y fisioterapia dirigida.


  • Cuando la lesión es inestable o existe fragmento libre, se indica tratamiento quirúrgico.


Entre las técnicas quirúrgicas se encuentra la luxación controlada de cadera, procedimiento que permite acceder de manera segura al cartílago y al hueso afectado. Esta técnica, realizada bajo visión directa, facilita la fijación o injerto del fragmento, o colocar cartílago nuevo tomado de la rodilla (OATS), preservando la vascularización y evitando daño adicional a la cabeza femoral.



Objetivo


El objetivo es preservar la articulación y el cartílago, aliviar el dolor y permitir el retorno seguro a la actividad deportiva o cotidiana, evitando la progresión hacia la artrosis precoz

Artrosis de Cadera
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

La artrosis de cadera (o coxartrosis) es una enfermedad degenerativa en la que se desgasta progresivamente el cartílago articular que recubre la cabeza femoral y el acetábulo. A medida que el cartílago se deteriora, los huesos rozan entre sí, provocando dolor, rigidez y pérdida de movilidad.


Causas


Las causas pueden ser diversas:

  • Artrosis primaria, relacionada con la edad o predisposición genética.

  • Artrosis secundaria, consecuencia de otras condiciones como displasia de cadera, necrosis avascular, secuelas de fracturas o pinzamiento femoroacetabular.


Factores como el sobrepeso, la sobrecarga deportiva o ciertos trabajos físicos también pueden acelerar su aparición.


Síntomas


Los síntomas más frecuentes son:

  • Dolor en la ingle, glúteo o muslo, que puede irradiarse a la rodilla.

  • Rigidez al iniciar el movimiento o al estar mucho tiempo sentado.

  • Dificultad para caminar, subir escaleras o realizar actividades cotidianas.

  • Pérdida progresiva de la movilidad articular.


Diagnóstico


El diagnóstico se basa en la evaluación clínica y en radiografías, que permiten valorar el grado de desgaste articular, la forma de la cadera y la presencia de osteofitos o pérdida del espacio articular.


Tratamiento


El tratamiento depende del estadio y los síntomas del paciente:

  • Fases iniciales: medidas conservadoras como fisioterapia, control del peso, medicación antiinflamatoria y modificaciones en la actividad física.

  • Fases avanzadas: cuando el dolor o la limitación funcional son significativos, el tratamiento más efectivo es la artroplastia total de cadera (reemplazo protésico), que permite aliviar el dolor y recuperar la movilidad.


Objetivo


El objetivo es mejorar la calidad de vida del paciente, aliviar el dolor y devolver la función de la cadera, favoreciendo el retorno a una vida activa y sin limitaciones.

Dolor de hombro
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg


El dolor de hombro es una de las causas más frecuentes de consulta traumatológica. Puede afectar a personas de todas las edades y se relaciona tanto con lesiones deportivas como con actividades cotidianas o el desgaste natural de las estructuras articulares.


Por qué duele el hombro?


El hombro está formado por varias articulaciones, músculos, tendones y ligamentos que trabajan de forma coordinada para permitir un movimiento amplio y estable.
Cuando alguna de estas estructuras se inflama, se lesiona o se degenera, puede aparecer dolor, rigidez o pérdida de fuerza.

Entre las causas más comunes se encuentran:


  • Tendinopatías o rotura del manguito rotador

  • Bursitis subacromial

  • Pinzamiento o síndrome de atrapamiento

  • Inestabilidad o luxación del hombro

  • Artrosis glenohumeral o acromioclavicular

  • Lesiones del labrum o del bíceps

  • Dolor referido (por ejemplo, desde el cuello o la columna cervical)


Síntomas frecuentes


El dolor de hombro puede presentarse de distintas maneras:

  • Dolor al levantar o rotar el brazo

  • Dolor nocturno que interfiere con el sueño

  • Sensación de debilidad o pérdida de fuerza

  • Limitación del movimiento

  • Chasquidos o sensación de roce interno


La localización y el tipo de dolor pueden orientar sobre qué estructura está afectada.


Diagnóstico


El diagnóstico comienza con una evaluación clínica y un examen físico detallado por parte del especialista.
Según el caso, se pueden solicitar estudios de imagen como radiografías, ecografía, o resonancia magnética para identificar la causa del dolor y definir el tratamiento más adecuado.


Tratamiento


El manejo del dolor de hombro depende de la causa y la gravedad de la lesión.
Entre las opciones más frecuentes se incluyen:

  • Reposo relativo y fisioterapia para recuperar fuerza y movilidad

  • Medicamentos antiinflamatorios o infiltraciones en casos seleccionados

  • Tratamiento quirúrgico (habitualmente por artroscopía) cuando existen lesiones estructurales que no responden al manejo conservador


Prevención y cuidado


Mantener una buena postura, fortalecer los músculos del manguito rotador y los estabilizadores escapulares, y realizar ejercicios de movilidad controlada son claves para prevenir lesiones y mantener la salud del hombro.

Rotura del Manguito Rotador (MCR)
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg


El manguito corto-rotador (MCR) está formado por cuatro músculos y sus tendones —supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular— que rodean la articulación del hombro.
Su función principal es mantener la cabeza del húmero centrada en la cavidad glenoidea del omóplato y permitir movimientos como la elevación y rotación del brazo.


Qué es una lesión del manguito rotador?


Las lesiones del manguito rotador se producen cuando uno o más de estos tendones se inflaman, debilitan o se rompen parcial o totalmente.


Son una causa muy frecuente de dolor, debilidad y limitación del movimiento del hombro, tanto en personas mayores por desgaste natural como en deportistas o trabajadores que realizan esfuerzos repetitivos. 


Evolución natural


Si bien depende del mecanisco (traumático o por desgaste), del tamaño (espesor parcial o completo), y localización (anterior vs  área crescent), las roturas del MCR no cicatrizan sino que progresan en la evolución y con los años. El dolor y la falta de fuerza es el síntoma clave para detectar esta progresión.


Lesiones parciales vs. completas

  • Lesiones parciales:
    Solo se daña una parte del espesor del tendón (bursal, articular o intrasustancia). Pueden causar dolor, sobre todo al mover el brazo por encima de la cabeza, pero muchas veces se tratan sin cirugía.


  • Lesiones completas:
    El tendón se desprende total o casi totalmente del hueso. Suelen generar debilidad significativa y dificultad para levantar el brazo. En la mayoría de los casos requieren reparación quirúrgica, generalmente mediante artroscopía.


Causas más frecuentes


  • Desgaste progresivo por envejecimiento o sobreuso.

  • Movimientos repetitivos o deportes de lanzamiento.

  • Traumatismos o caídas sobre el brazo extendido.

  • Alteraciones anatómicas que generan fricción o pinzamiento del tendón.


Síntomas comunes


  • Dolor en la parte anterior o lateral del hombro.

  • Dolor nocturno, especialmente al dormir sobre el hombro afectado.

  • Debilidad o pérdida de fuerza al levantar el brazo.

  • Chasquidos o sensación de roce interno.

  • Limitación para realizar actividades cotidianas o deportivas.


Diagnóstico


El diagnóstico se basa en la evaluación clínica y el examen físico, complementado con estudios por imagen:

  • Radiografías: Fundamental como valoración primaria.

  • Ecografía: útil para detectar desgarros o inflamación.

  • Resonancia magnética: permite ver el tamaño y la extensión de la lesión, así como el estado muscular y articular y eventualmente planificación de cirugía.


Tratamiento


El plan terapéutico depende del tipo y grado de la lesión, la edad y el nivel de actividad del paciente:


  • Tratamiento conservador: fisioterapia, ejercicios específicos, reposo relativo, antiinflamatorios y rehabilitación muscular. 

  • Infiltraciones: en casos seleccionados, para controlar el dolor y la inflamación.

  • Tratamiento quirúrgico: indicado en roturas completos, lesiones grandes o cuando no hay mejoría con el tratamiento no quirúrgico.
    La reparación artroscópica permite restaurar el tendón mediante pequeñas incisiones, con una recuperación progresiva guiada por fisioterapia.


Consejos para prevenir lesiones del manguito rotador


  • Mantener una buena postura y fortalecer la musculatura escapular y del hombro.

  • Evitar movimientos repetitivos o forzados por encima de la cabeza sin calentamiento previo.

  • Realizar ejercicios de fortalecimiento y estiramiento de forma regular.

  • No ignorar el dolor persistente, especialmente si interfiere con el sueño o las actividades diarias.

  • Consultar precozmente ante síntomas para evitar que una lesión parcial evolucione a una rotura completa.

Lesiones de la Porción Larga del Bíceps
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg


La porción larga del bíceps (PLB), es uno de los dos tendones que forman el músculo bíceps braquial.
Se origina dentro de la articulación del hombro, en el labrum glenoideo, y desciende por un canal en la parte anterior del brazo hasta unirse al otro tendón (porción corta).
Su función principal es flexionar el codo, rotar el antebrazo y colaborar en la estabilidad del hombro.


Qué son las lesiones de la porción larga del bíceps?


Las lesiones pueden variar desde inflamación o tendinitis (tenosinovitis) hasta roturas parciales o completos del tendón.
Estas afecciones son frecuentes en personas activas, mayores de 40 años o deportistas que realizan movimientos repetitivos de lanzamiento o levantamiento de peso.



Tipos de lesiones


1. Tenosinovitis del bíceps

  • Inflamación de la vaina que recubre el tendón.

  • Se caracteriza por dolor anterior del hombro que empeora al levantar el brazo o al girar el antebrazo.

  • Puede coexistir con tendinitis o desgaste del manguito rotador.


2. Rotura parcial o completa del tendón

  • Ocurre cuando el tendón se debilita o se desgarra, parcial o totalmente.

  • Puede producir dolor súbito, sensación de “latigazo” y, en roturas completas, una deformidad visible conocida como “signo de Popeye”.

  • Suele generar debilidad para flexionar el codo o girar el antebrazo.


Causas más frecuentes


  • Desgaste progresivo por envejecimiento o sobreuso.

  • Movimientos repetitivos o deportes de lanzamiento.

  • Inflamación crónica (tenosinovitis) que debilita el tendón.

  • Lesiones asociadas al manguito rotador o al labrum.


Síntomas


  • Dolor en la parte anterior del hombro o del brazo, que empeora al levantar el brazo.

  • Inflamación, roce o sensibilidad en la zona del tendón.

  • Debilidad para flexionar el codo o girar el antebrazo.

  • En roturas completas, aparición del “signo de Popeye” (vientre muscular descendido).


Diagnóstico


Se realiza mediante evaluación clínica y examen físico, complementado con estudios por imagen:

  • Radiografías: fundamental como valoración general del hombro.

  • Ecografía: detecta inflamación, engrosamiento o desgarros.

  • Resonancia magnética: permite valorar el grado de lesión, su extensión y posibles lesiones asociadas.


Tratamiento


Depende de la gravedad de la lesión y de las necesidades del paciente:

  • Tenosinovitis o lesiones leves: reposo relativo, antiinflamatorios, fisioterapia, ejercicios de fortalecimiento e infiltraciones.

  • Rotura parcial o completa:

    • En pacientes jóvenes o activos se puede indicar cirugía (tenodesis o tenotomía del bíceps) para restaurar fuerza y función.

    • En personas mayores o con menor demanda funcional, algunas roturas se tratan conservadoramente,       con rehabilitación y fortalecimiento.


Rehabilitación


  • Inicialmente se protege el tendón con reposo o inmovilización breve.

  • Se inicia luego un programa progresivo de movilidad, fortalecimiento y readaptación funcional.

  • La recuperación completa puede tardar 2 a 3 meses, según la magnitud de la lesión y la actividad del paciente.


Consejos y prevención


  • Evitar sobrecarga y levantamientos bruscos con el brazo extendido.

  • Mantener la fuerza del manguito rotador y de los músculos escapulares para reducir estrés sobre el tendón.

  • Consultar ante dolor persistente en la parte anterior del hombro, hinchazón o debilidad.

  • Realizar ejercicios de estiramiento y fortalecimiento específicos, especialmente si se practica deporte o trabajo de repetición por encima de la cabeza.

Inestabilidad de hombro. Anterior, Posterior o Multidireccional (MDI)
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg


La inestabilidad de hombro ocurre cuando la articulación pierde su capacidad de mantenerse centrada y estable durante el movimiento.
Esto puede generar episodios de desplazamiento parcial o completo del hombro, o simplemente la sensación de que el hombro “se mueve” o “se sale de lugar”.



Cómo ocurre?


El hombro es la articulación con mayor rango de movimiento del cuerpo, lo que lo hace especialmente propenso a perder estabilidad.


Las causas más frecuentes incluyen:


  • Traumatismos o caídas que generan una luxación aguda.

  • Lesiones del labrum, cápsula o ligamentos, que son estructuras estabilizadoras.

  • Hipermovilidad o laxitud ligamentaria de origen congénito.

  • Movimientos repetitivos por encima de la cabeza, frecuentes en deportes como natación, tenis, vóley o lanzamientos.


Tipos de inestabilidad de hombro


1. Inestabilidad anterior


Es la forma más común.
Se produce cuando la cabeza del húmero tiende a desplazarse hacia adelante respecto a la cavidad glenoidea.
Suele presentarse luego de un episodio traumático o en deportistas que realizan movimientos repetitivos con el brazo rotado hacia afuera.
Si no se trata correctamente, puede generar episodios recurrentes de inestabilidad/luxación o sensación de inseguridad al mover el brazo.



2. Inestabilidad posterior


Es menos frecuente que la anterior.
Cuando es una luxación posterior completa (menos frecuente), la cabeza del húmero se desplaza hacia atrás, generalmente por traumatismos directos, convulsiones o esfuerzos con el brazo en rotación interna.
En la mayoría de los casos no se trata de una luxación evidente o completa, sino de una microinestabilidad posterior, en la cual el hombro no se sale totalmente, pero genera dolor profundo, molestias o sensación de bloqueo al empujar o realizar movimientos de fuerza hacia adelante (como en ejercicios de pecho o press de hombros).
Es una causa frecuente de dolor persistente de hombro y puede pasar desapercibida si no se realiza una evaluación clínica detallada.



3. Inestabilidad multidireccional 


La articulación presenta inestabilidad en más de una dirección (anterior, posterior o inferior).
Se asocia habitualmente a laxitud ligamentaria o hipermovilidad generalizada.
Los pacientes suelen describir sensación de hombro “flojo” o que “se mueve fácilmente” sin un trauma específico.



Síntomas comunes


  • Dolor en el hombro, especialmente al levantar o rotar el brazo.

  • Sensación de que el hombro “se mueve” o “se desliza fuera de lugar”.

  • Debilidad o pérdida de fuerza.

  • Episodios repetidos de inestabilidad o microinestabilidad.

  • Dificultad para realizar actividades deportivas o laborales por encima de la cabeza.


Diagnóstico


  • Examen físico: evalúa el tipo y grado de inestabilidad, así como los movimientos que desencadenan los síntomas.

  • Imágenes: radiografías y resonancia magnética (a veces con contraste) para identificar lesiones del labrum, cápsula o ligamentos.


Tratamiento


  • Conservador: fisioterapia dirigida al fortalecimiento del manguito rotador y los músculos escapulares, mejora de la postura y control neuromuscular de la articulación.

  • Quirúrgico: indicado cuando existen episodios recurrentes o lesiones estructurales del labrum o cápsula.
    Habitualmente se realiza por artroscopía, reparando los tejidos lesionados y restaurando la estabilidad del hombro.


Prevención y cuidado


  • Mantener la fuerza y coordinación del manguito rotador y los músculos estabilizadores escapulares.

  • Evitar sobreesfuerzos o movimientos bruscos sin una adecuada preparación.

  • Cumplir correctamente con la rehabilitación luego de lesiones o cirugías previas.

  • Consultar precozmente ante dolor recurrente, debilidad o sensación de inestabilidad.

Lesiones de SLAP
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg


Las lesiones SLAP (por sus siglas en inglés: Superior Labrum Anterior to Posterior) afectan la parte superior del labrum glenoideo, una estructura de cartílago que rodea la cavidad del hombro y ayuda a mantener la estabilidad articular.


En este tipo de lesión, el labrum se desgarra o desprende parcialmente en la zona donde se inserta el tendón de la porción larga del bíceps, generando dolor y pérdida de función.


Causas más frecuentes


Estas lesiones pueden producirse por:

  • Traumatismos directos, como caídas sobre el brazo extendido o golpes en el hombro.

  • Movimientos repetitivos por encima de la cabeza, frecuentes en deportes como tenis, natación, béisbol o levantamiento de pesas.

  • Luxaciones o inestabilidades previas del hombro.

  • Degeneración progresiva del labrum por el envejecimiento o sobreuso.


Síntomas típicos


  • Dolor profundo dentro del hombro, que puede irradiarse al bíceps.

  • Sensación de chasquido, enganche o bloqueo con ciertos movimientos.

  • Disminución de la fuerza o del rendimiento deportivo.

  • Dolor al levantar objetos o al realizar lanzamientos.


Tipos de lesiones SLAP


Existen diferentes grados o tipos de lesión según la extensión del daño:

  • Tipo I: degeneración o desgaste leve del labrum superior, sin desprendimiento. Es común en personas mayores y suele tratarse sin cirugía.

  • Tipo II: desprendimiento del labrum y del anclaje del tendón del bíceps. Es el tipo más frecuente y puede requerir reparación quirúrgica.

  • Tipo III: desgarro en forma de colgajo del labrum superior, con el anclaje del bíceps intacto.

  • Tipo IV: desgarro que se extiende hacia el tendón del bíceps, afectando su inserción y estabilidad.


Estos tipos ayudan al cirujano a definir el mejor tratamiento según el caso.


Diagnóstico


El diagnóstico combina una evaluación clínica detallada con estudios de imagen.
La resonancia magnética con contraste intraarticular (artro-RMN) es el estudio más preciso para identificar el tipo y la extensión de la lesión.



Tratamiento


  • Tratamiento conservador:
    En lesiones leves o degenerativas, se indica reposo relativo, fisioterapia, fortalecimiento de la musculatura escapular y rotadora, y control del dolor con medicación o infiltraciones.


  • Tratamiento quirúrgico:
    En casos más complejos o persistentes, se realiza una artroscopía de hombro, donde pueden aplicarse técnicas como:
    Reparación del labrum con anclajes.
    Tenotomía o tenodesis del bíceps
    cuando hay compromiso del tendón o en pacientes mayores.


Rehabilitación y pronóstico


Tras la cirugía, el hombro se inmoviliza temporalmente y luego se inicia una rehabilitación progresiva para recuperar movilidad y fuerza.
El retorno deportivo suele ser posible entre los 4 y 6 meses, según la evolución individual.

Con un diagnóstico y tratamiento adecuados, la mayoría de los pacientes logra alivio del dolor, estabilidad y retorno completo a sus actividades deportivas y laborales.

Tendinitis Calcificante
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg


La tendinitis calcificante es una causa frecuente de dolor agudo en el hombro, producida por la acumulación de depósitos de calcio dentro de los tendones del manguito rotador, especialmente en el tendón del supraespinoso.

Se trata de una afección benigna, pero puede generar dolor intenso y limitación funcional significativa durante las fases activas del proceso inflamatorio.


Causas y factores asociados


Aunque no siempre se conoce la causa exacta, se cree que la tendinitis calcificante está relacionada con cambios en la irrigación y metabolismo del tendón, que provocan una degeneración local y posterior depósito de calcio.



Algunos factores que pueden favorecer su aparición son:


  • Movimientos repetitivos del hombro o sobreuso.

  • Microtraumatismos.

  • Alteraciones hormonales (más frecuente en mujeres entre 40 y 60 años).

  • Problemas metabólicos o circulatorios locales.


Síntomas más frecuentes


  • Dolor intenso, a menudo de inicio repentino, incluso en reposo.

  • Dificultad para mover el brazo, especialmente al levantarlo o rotarlo.

  • Dolor nocturno que puede interferir con el sueño.

  • En algunos casos, inflamación local y sensación de rigidez.


El dolor suele aparecer cuando el cuerpo reabsorbe el depósito de calcio, generando una respuesta inflamatoria importante.


Diagnóstico


El diagnóstico se realiza mediante examen clínico y estudios de imagen, principalmente:


  • Radiografía de hombro, donde se visualizan claramente los depósitos de calcio en el tendón.

  • Ecografía o resonancia magnética, que permiten valorar el tamaño, ubicación y el estado del tendón.


Tratamiento


En la mayoría de los casos, la tendinitis calcificante se resuelve sin necesidad de cirugía.


El tratamiento inicial es conservador e incluye:

  • Reposo relativo y modificación de actividades.

  • Antiinflamatorios y analgésicos para aliviar el dolor.

  • Fisioterapia para recuperar movilidad y fuerza progresivamente.

  • Ondas de choque extracorpóreas, que pueden ayudar a fragmentar y reabsorber los depósitos.

  • En algunos casos, aspiración percutánea del calcio guiada por ecografía.


Cuando los síntomas persisten o el depósito es grande y resistente al tratamiento, puede considerarse una artroscopía de hombro, mediante la cual se retira el material calcificado y se limpia el tendón afectado.

Pronóstico


La mayoría de los pacientes mejora significativamente con tratamiento conservador.
Los depósitos de calcio tienden a reabsorberse espontáneamente con el tiempo, y el dolor desaparece gradualmente.
En los casos que requieren cirugía, los resultados suelen ser muy buenos, con alivio del dolor y recuperación completa de la función del hombro.


Scapular Dyskinesia
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

La disquinesia escapular se define como una alteración en el movimiento, posición o control dinámico de la escápula durante los movimientos del hombro.
No representa una lesión estructural por sí misma, sino una manifestación funcional secundaria a distintos trastornos del hombro o del complejo escapulotorácico.



Entre las causas más frecuentes se incluyen:

  • Lesiones del manguito rotador.

  • Inestabilidad glenohumeral.

  • Fracturas o acortamiento de clavícula.

  • Desequilibrios musculares o fatiga de los estabilizadores escapulares.

  • Lesiones neurológicas (nervio torácico largo o espinal accesorio).


Los pacientes pueden presentar dolor periescapular o anterior de hombro, fatiga al elevar el brazo, pérdida de fuerza o asimetría visible en la posición de las escápulas.
El diagnóstico es clínico, mediante la observación del movimiento escapular durante la elevación y descenso del brazo.



Síndrome SICK Escapular


El síndrome SICK escapular es una forma sintomática de disquinesia, especialmente frecuente en deportistas de lanzamiento o sobrecarga del hombro.


El término SICK es un acrónimo que resume sus principales características:


  • SScapular malposition: malposición escapular.

  • IInferior medial border prominence: prominencia del borde ínfero-medial.

  • CCoracoid pain and malposition: dolor y malposición del proceso coracoides.

  • KDyskinesis of scapular movement: disquinesia del movimiento escapular.


Se caracteriza por dolor en la región anterior del hombro o en el proceso coracoides, debilidad del trapecio inferior y serrato anterior, y alteración del control dinámico de la escápula.
El tratamiento es principalmente rehabilitador, dirigido a corregir la posición escapular, restablecer la fuerza y la coordinación muscular, y optimizar la cinemática del hombro.


Biomecánica Normal de la Escápula


Durante la elevación del brazo, la escápula cumple un papel esencial para mantener la congruencia articular y la eficiencia muscular.


En condiciones normales:

  • Rota superiormente, se inclina posteriormente y realiza una rotación externa.

  • El movimiento coordinado entre la escápula y el húmero mantiene una relación aproximada de 2:1 (por cada 2° de movimiento glenohumeral, la escápula rota 1°).

  • Los principales músculos involucrados son:
    Serrato anterior
    Trapecio superior, medio e inferior
    Romboides
    y elevador de la escápula como estabilizadores secundarios


Una correcta biomecánica escapular proporciona una base estable para el manguito rotador, favoreciendo la función y reduciendo el riesgo de lesiones.


Ejercicios de Kibler


El Dr. Ben Kibler describió una serie de ejercicios diseñados para reentrenar la estabilidad y el control escapular.


Estos ejercicios, entre otros importantes, buscan mejorar la activación de los músculos estabilizadores y corregir la disquinesia:


1. Low Row (Remo bajo en pared)
Paciente de pie frente a una pared, apoya las manos y realiza una retracción escapular suave con ligera extensión de hombros, sin mover el tronco.
→ Activa trapecio medio e inferior.


2. Lawnmower (Corte de césped)
Con banda elástica o mancuerna liviana, simula el movimiento de arrancar una cortadora de pasto.
→ Favorece la coordinación entre tronco, escápula y rotadores externos.


3. Robbery (Atraco o manos al cinturón)
Con codos flexionados a 90°, se realiza rotación externa y retracción escapular simultánea.
→ Refuerza trapecio medio e inferior y rotadores externos.


4. Wall Slide (Deslizamiento en pared)
Con antebrazos apoyados, se deslizan los brazos hacia arriba controlando el movimiento escapular.
→ Activa el serrato anterior y mejora la rotación superior.


5. Push-up Plus (Flexión con protracción escapular)
En posición de flexión o plancha, se añade el componente final de protracción escapular.
→ Ejercicio fundamental para la activación del serrato anterior.



Objetivo del Tratamiento


El tratamiento de la disquinesia escapular se basa en:

  • Identificar la causa subyacente.

  • Reentrenar el control neuromuscular escapular.

  • Fortalecer el trapecio inferior y el serrato anterior.

  • Corregir posturas compensatorias y mejorar la movilidad torácica.

  • Prevenir la recurrencia de lesiones en el hombro y optimizar el rendimiento funcional, especialmente en deportistas.

En Clínica Articular recomendamos realizar una rehabilitación supervisada por especialistas (fisioterapeutas), para guiar los ejercicios adecuados para la disquinesia escapular. 

Capsulitis adhesiva (Hombro congelado)
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg


La capsulitis adhesiva, conocida comúnmente como “hombro congelado”, es una condición caracterizada por dolor y rigidez progresiva del hombro, que limita en forma importante los movimientos y las actividades diarias.

Se produce por una inflamación y engrosamiento de la cápsula articular, una estructura que rodea la articulación del hombro. Con el tiempo, esta cápsula se vuelve más rígida y contraída, dificultando el movimiento.


Causas y factores asociados


En muchos casos, la causa exacta no se conoce (forma idiopática), pero existen factores que aumentan el riesgo:


  • Diabetes mellitus (es la causa más frecuente asociada).

  • Tabaquismo.

  • Estrés psicoemocional.

  • Alteraciones tiroideas.

  • Inmovilización prolongada del hombro después de una lesión o cirugía.

  • Traumatismos previos o inflamación crónica del hombro.

  • Es más común en mujeres entre 40 y 60 años.


Síntomas


  • Dolor progresivo, profundo y difuso en el hombro, que puede irradiar al brazo.

  • Rigidez marcada, especialmente al intentar levantar el brazo o rotarlo.

  • Dificultad para realizar actividades cotidianas, como peinarse, vestirse o alcanzar objetos.

  • Dolor nocturno, frecuente y molesto.


Fases de la capsulitis


La evolución natural de la capsulitis adhesiva suele dividirse en tres etapas, que pueden durar varios meses cada una:


  1. Fase dolorosa o inflamatoria: el dolor aumenta progresivamente y el movimiento comienza a restringirse.

  2. Fase rígida o congelada: el dolor puede disminuir, pero la movilidad está muy limitada.

  3. Fase de recuperación o descongelamiento: el dolor mejora y lentamente se recupera la movilidad del hombro.


El proceso completo puede durar entre 12 y 24 meses, aunque la evolución varía entre pacientes.


Diagnóstico


El diagnóstico se basa en la evaluación clínica del rango de movimiento y en los antecedentes del paciente.
Los estudios por imagen, como la radiografía o la resonancia magnética, ayudan a descartar otras causas de dolor o rigidez (como roturas tendinosas o artrosis), pero no siempre muestran alteraciones específicas. A su vez, es muy frecuente las lesiones del manguito rotador asociada a la capsulitis adhesiva. 



Tratamiento


La mayoría de los casos se tratan de manera conservadora, con excelentes resultados:


  • Medicamentos antiinflamatorios y analgésicos para aliviar el dolor.

  • Fisioterapia y ejercicios guiados para mantener y recuperar la movilidad.

  • Infiltraciones con corticoides para reducir la inflamación y facilitar el movimiento y la mejor tolerancia de la fisioterapia.

  • En casos resistentes, puede considerarse una liberación artroscópica de la cápsula, permitiendo recuperar el movimiento de forma más rápida.

  • Si existe asociación de capsulitis adhesiva con rotura completa del manguito rotador, en general se realiza el tratamiento conservador de la capsulitis primero, y luego la reparación eventual del manguito.


Pronóstico


El pronóstico es generalmente favorable, aunque el proceso puede ser prolongado.
Con un tratamiento adecuado y rehabilitación constante, la mayoría de los pacientes recupera completamente la función del hombro y puede volver a sus actividades normales.

La paciencia y la constancia en la fisioterapia son fundamentales para lograr una recuperación total.

Lesiones Acromioclaviculares
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg


Las lesiones acromioclaviculares (AC) afectan la articulación entre el acromion (parte del omóplato) y la clavícula, ubicada en la parte superior del hombro.
Esta articulación es fundamental para la movilidad y estabilidad del hombro, especialmente durante los movimientos de elevación y rotación del brazo.


Estas lesiones son frecuentes en deportistas y en caídas directas sobre el hombro, como las que ocurren en ciclismo, fútbol o deportes de contacto.


Mecanismo y causas


El mecanismo típico es una caída directa sobre el hombro con el brazo aducido, lo que provoca una fuerza descendente sobre el acromion y puede dañar los ligamentos acromioclaviculares y coracoclaviculares.

Según el grado de lesión, puede producirse desde un simple esguince hasta una separación completa de la clavícula, visible a simple vista.


Síntomas más frecuentes


  • Dolor localizado en la parte superior del hombro.

  • Aumento del dolor con los movimientos o al cargar peso.

  • Hinchazón, sensibilidad al tacto y a veces una elevación visible de la clavícula (“techo” o “tecla”).

  • Limitación funcional, especialmente para levantar el brazo.



Clasificación


Las lesiones acromioclaviculares se clasifican en grados I a VI según la afectación de los ligamentos y el desplazamiento de la clavícula (clasificación de Rockwood):


  • Grado I: distensión del ligamento acromioclavicular sin desplazamiento.

  • Grado II: ruptura del ligamento acromioclavicular y distensión parcial de los coracoclaviculares.

  • Grado III: ruptura completa de ambos ligamentos con desplazamiento moderado.

  • Grados IV–VI: desplazamientos más severos con compromiso muscular o de tejidos circundantes (menos frecuentes).


Diagnóstico


El diagnóstico se realiza mediante examen físico y radiografías comparativas de ambos hombros, que permiten determinar el grado de desplazamiento y orientar el tratamiento.


Tratamiento


Depende del grado de lesión, la antigüedad (aguda o crónica) y el nivel de actividad del paciente


  • Tratamiento conservador:
    Indicado en lesiones leves (grados I y II) y en algunos casos de grado III.
    Incluye reposo con cabestrillo, aplicación de frío, medicación antiinflamatoria y fisioterapia para recuperar la movilidad y fuerza.


  • Tratamiento quirúrgico:
    En casos más severos (grados IV a VI) o en deportistas de alta demanda, puede indicarse una reconstrucción de la articulación acromioclavicular, reestableciendo la posición de la clavícula y reparando los ligamentos lesionados.
    Actualmente, existen técnicas mínimamente invasivas artroscópicas con excelentes resultados funcionales y estéticos.


Pronóstico


La gran mayoría de los pacientes con lesiones leves recupera excelente función y movilidad con tratamiento conservador.
En lesiones más complejas o en deportistas, la cirugía ofrece alta estabilidad y retorno completo a la actividad física.

La rehabilitación y el fortalecimiento progresivo del hombro son fundamentales para prevenir molestias residuales y asegurar una recuperación completa.

Artrosis de Hombro
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

La artrosis de hombro o artrosis glenohumeral es un proceso degenerativo caracterizado por el desgaste progresivo del cartílago articular entre la cabeza humeral y la cavidad glenoidea.


Con el tiempo, esta pérdida de cartílago produce dolor, rigidez, crepitaciones y limitación funcional, afectando la movilidad y la calidad de vida del paciente.



Aunque es menos frecuente que la artrosis de rodilla o cadera, puede generar una discapacidad significativa, sobre todo en personas activas o deportistas mayores.


Tipos de Artrosis del Hombro


Artrosis Glenohumeral Primaria


Es la forma más común. Se desarrolla sin una causa específica, generalmente asociada al envejecimiento, microtraumatismos repetidos o factores genéticos. 

Existe otras causas como la ostenecrosis del húmero proximal. En etapas avanzada, y colapso de la cabeza, el tratamiento es similar a la artrosis primaria.


Los pacientes refieren dolor profundo que aumenta con los movimientos, pérdida progresiva de movilidad y rigidez, especialmente en la rotación externa.



Radiográficamente se observan:

  • Estrechamiento del espacio articular.

  • Esclerosis subcondral.

  • Osteofitos marginales.


El tratamiento inicial es conservador, mediante fisioterapia, medicación antiinflamatoria y eventualmente infiltraciones.


En estadios avanzados o ante dolor persistente, se indica artroplastia anatómica de hombro.



Artropatía por Desgarro del Manguito Rotador


También denominada artrosis secundaria a manguito insuficiente, se produce tras una rotura crónica del manguito rotador que altera la biomecánica del hombro.
La cabeza humeral asciende y choca contra el acromion, generando desgaste progresivo y pérdida de función.



Clínicamente, se manifiesta con:

  • Dolor persistente, incluso en reposo.

  • Debilidad marcada y dificultad para elevar el brazo.

  • Pseudoparálisis en casos severos.


Radiográficamente, se observa ascenso de la cabeza humeral, reducción del espacio acromiohumeral y cambios degenerativos glenohumerales.


El manejo depende de la severidad:


  • En casos leves: rehabilitación y fortalecimiento compensatorio.

  • En casos avanzados: artroplastia reversa de hombro, que restaura la movilidad al utilizar el deltoides como motor principal.


Diagnóstico


El diagnóstico se basa en la evaluación clínica y los estudios de imagen:


  • Radiografía simple: método inicial para evaluar el grado de artrosis.

  • Resonancia magnética o tomografía: útiles para valorar la integridad del manguito rotador y planificar el tratamiento quirúrgico.


Tratamiento


El tratamiento depende del grado de afectación y las necesidades funcionales del paciente:


Tratamiento conservador:

  • Fisioterapia dirigida al fortalecimiento del deltoides y estabilizadores escapulares.

  • Control del dolor con antiinflamatorios o analgésicos.

  • Infiltraciones intraarticulares de corticoides o ácido hialurónico.


Tratamiento quirúrgico:

  • Artroplastia anatómica: en artrosis primaria con manguito funcional.

  • Artroplastia reversa: en artropatía por desgarro masivo o manguito no reparable.


El objetivo es aliviar el dolor, recuperar la movilidad y restablecer la función del hombro.

Dolor de Rodilla
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

El dolor de rodilla es una de las molestias más frecuentes en personas de todas las edades. Puede deberse a múltiples causas, desde lesiones deportivas o accidentes, hasta procesos degenerativos como la artrosis. El dolor puede ser leve y ocasional, o intenso y constante, afectando la movilidad y la calidad de vida.


¿Qué puede causar el dolor de rodilla?


El dolor de rodilla puede tener muchas causas. Algunas de las más comunes incluyen:


Lesiones


  • Desgarros de menisco o ligamentos (como el ligamento cruzado anterior (LCA))

  • Tendinitis o inflamación de los tendones

  • Bursitis (inflamación de las bolsas sinoviales)

  • Fracturas o traumatismos


Enfermedades degenerativas


  • Artrosis (desgaste del cartílago articular)

  • Artritis reumatoide u otras enfermedades inflamatorias


Problemas mecánicos


  • Desalineación de la rótula

  • Pie plano o problemas en la marcha que afectan la rodilla

  • Sobrepeso, que aumenta la carga sobre la articulación


Uso excesivo


  • Actividad física intensa sin el debido acondicionamiento

  • Movimientos repetitivos o falta de reposo adecuado


Síntomas comunes


  • Dolor localizado (en la parte delantera, lateral o trasera de la rodilla)

  • Hinchazón o inflamación

  • Dificultad para caminar, subir o bajar escaleras

  • Sensación de inestabilidad o "falla" de la rodilla

  • Crujidos o chasquidos al moverla


¿Cuándo consultar al médico?


  • El dolor persiste más de unos días

  • La rodilla está hinchada o enrojecida

  • Hay dificultad para moverla o cargar peso

  • Sensación de un chasquido al lesionarse

  • Dolor que interfiere con las actividades diarias


Lesiones Meniscales
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

La rotura de meniscos es una de las lesiones de rodilla más comunes, especialmente en personas activas, deportistas o adultos mayores. Los meniscos son dos estructuras de cartílago con forma de media luna ubicadas entre el fémur y la tibia. Su función principal es amortiguar los impactos, estabilizar la articulación y distribuir la carga del peso corporal en la rodilla.


Causas


Las lesiones de menisco pueden producirse por:

  • Movimientos bruscos o giros repentinos de la rodilla

  • Flexiones forzadas mientras se soporta peso

  • Degeneración del cartílago con el paso del tiempo (común en adultos mayores)

  • Traumatismos directos en deportes de contacto


Síntomas Comunes

  • Dolor en la parte interna o externa de la rodilla

  • Sensación de chasquido o "algo que se rompe" en el momento de la lesión

  • Inflamación o hinchazón progresiva

  • Dificultad para mover completamente la rodilla

  • Sensación de bloqueo o inestabilidad articular


Diagnóstico


El diagnóstico se realiza mediante:

  • Evaluación clínica por un especialista

  • Estudios de imagen como resonancia magnética (RMN), que permite visualizar el estado del menisco


Tratamiento


El tratamiento dependerá del tipo, tamaño y localización de la rotura, así como de la edad y nivel de actividad del paciente. Es preferible preservar el menisco, (reparación o sutura meniscal) y esto depende del tipo de rotura (raíz meniscal, rampa o cuerpo), forma (radial, longitudinal, horizontal, compleja), y otras carácterísticas del paciente. En algunos casos, está indicada la resección del fragmento de menisco lesionado (meniscectomía parcial).


Las opciones incluyen:


Tratamiento conservador:


  • Reposo y modificación de actividades

  • Aplicación de hielo

  • Medicación antiinflamatoria

  • Fisioterapia para fortalecer la musculatura y recuperar el movimiento


Tratamiento quirúrgico:


  • Artroscopia de rodilla para reparar o resecar el menisco dañado

  • En algunos casos, se puede realizar un trasplante de menisco en pacientes jóvenes con daño severo


Recuperación


La recuperación varía según el tratamiento realizado. En casos conservadores, puede ser de semanas, mientras que tras una cirugía puede requerir fisioterapia y un tiempo de recuperación de 1 a 6 meses, dependiendo del procedimiento y la actividad deportiva a retomar.

Lesión de la Raíz Meniscal
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

Las lesiones de raíz meniscal son un tipo específico de daño en el menisco, que afectan su punto de inserción en el hueso. Aunque pueden pasar desapercibidas al inicio, tienen un impacto significativo en la función de la rodilla y pueden acelerar el desgaste articular si no se tratan adecuadamente.


¿Qué es la raíz meniscal?


La raíz meniscal es la zona donde el menisco se fija al hueso (tibia). Esta inserción es fundamental para que el menisco pueda soportar y distribuir las cargas correctamente dentro de la articulación de la rodilla.

Cuando esta raíz se rompe, el menisco pierde su capacidad de amortiguar, lo que provoca una sobrecarga en el cartílago y puede llevar a una artrosis temprana.


¿Qué causa una lesión de raíz meniscal?


Las lesiones pueden tener distintas causas según la edad y nivel de actividad del paciente:


  • En adultos jóvenes o deportistas: suelen estar relacionadas con movimientos bruscos, traumatismos o torsiones intensas.

  • En adultos mayores: generalmente se deben al desgaste degenerativo del menisco, sin necesidad de un traumatismo evidente.


Síntomas principales


  • Dolor profundo en la parte posterior o interna de la rodilla

  • Sensación de "bloqueo" o inestabilidad

  • Dificultad para realizar actividades como agacharse o subir escaleras

  • En muchos casos, el dolor aparece de forma gradual


Importancia del diagnóstico


Las lesiones de raíz meniscal pueden confundirse con otras patologías de la rodilla. Por eso, es fundamental un diagnóstico temprano mediante:


  • Evaluación clínica especializada

  • Resonancia magnética (RMN), el estudio más preciso para detectar este tipo de lesiones


Tratamiento


El tratamiento dependerá del tipo de lesión y del estado general de la articulación:


Tratamiento quirúrgico (frecuente):


  • Reparación artroscópica de la raíz meniscal, que busca reinsertar el menisco en su posición original

  • En algunos casos puede asociarse a otras intervenciones, como corrección de alineación o reparación de ligamentos


Tratamiento conservador (menos común):


  • Solo en casos seleccionados, donde la cirugía no es viable por condiciones médicas o edad avanzada


¿Por qué es importante tratarla?


Una lesión no tratada de la raíz meniscal puede conducir rápidamente a una artrosis acelerada de rodilla, incluso en personas jóvenes. Por eso, el tratamiento precoz es clave para preservar la función y la salud articular a largo plazo. 


En Clínica Articular somos pioneros en el Uruguay en técnicas de reparación meniscal, incluida la reparación de raíz meniscal. 


Haga clic en el siguiente link para acceder a una de nuestras publicaciones sobre lesiones de raíz meniscal:


Meniscal Root Tears: Current Concepts Review


Meniscal Root Tears: Current Concepts Review”. Dr. S. Pache, Dr. Z. Aman, Dr. M. Kennedy, Dr. G. Nakama, Dr. G Moatshe, Dr. C. Ziegler, Dr. R. LaPrade. The Archives of Bone and Joint Surgery.

Lesiones de la Rampa Meniscal
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

La rampa meniscal es una zona específica en la parte interna y posterior del menisco interno, una estructura en forma de almohadilla que protege la rodilla. Su función es absorber impactos y mantener la estabilidad de la articulación.


Una lesión de la rampa meniscal ocurre cuando esta zona se desgarra, especialmente en personas que también tienen una ruptura del ligamento cruzado anterior (LCA).



¿Por qué es importante?


  • A menudo no se detecta en las pruebas habituales.

  • Si no se trata, puede causar dolor persistente, sensación de inestabilidad y aumentar el riesgo de lesiones futuras.

  • Puede afectar el éxito de la reconstrucción del LCA.


¿Cómo se produce?


Esta lesión suele ocurrir por movimientos bruscos de torsión en la rodilla, como los que suceden en deportes como:

  • Fútbol

  • Baskett

  • Rugby

  • Tenis


También puede aparecer en siniestros de tránsito o caídas.


¿Cuáles son los síntomas?


Los síntomas pueden ser sutiles o inespecíficos:

  • Dolor en la parte interna y posterior de la rodilla

  • Chasquidos o bloqueos

  • Sensación de que la rodilla "falla"

  • Hinchazón leve o persistente


¿Cómo se diagnostica?


  • Resonancia magnética (RMN): puede mostrar pistas, pero no siempre es clara.

  • Artroscopía: una pequeña cámara se introduce en la rodilla. Es la mejor forma de ver esta lesión directamente.


¿Cuál es el tratamiento?


Depende del tipo y la gravedad de la lesión:


  • Algunas pueden curar por sí solas si son estables y pequeñas.

  • Otras necesitan cirugía artroscópica para reparar el menisco.

En muchos casos, la reparación se hace junto con la cirugía del LCA si este también está dañado.


¿Cómo es la recuperación?


  • Requiere fisioterapia y seguimiento.

  • Es posible que debas usar muletas por unas semanas.

  • Volver al deporte toma de 4 a 6 meses, dependiendo del tratamiento y la lesión asociada. Por ejemplo, si se asocia a lesión LCA, es alrededor de 9 meses.


¿Qué pasa si no se trata?


Ignorar esta lesión puede causar:

  • Dolor crónico

  • Inestabilidad

  • Mayor desgaste en la rodilla (artrosis precoz)

En Clínica Articular, somos pioneros en técnicas de reparación meniscal en el Uruguay, incluída el diagnóstico artroscópico de lesión y reparación de la rampa meniscal. 

Lesión de Ligamento Cruzado Anterior (LCA)
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

El ligamento cruzado anterior (LCA) es una estructura clave en la rodilla. Su función principal es dar estabilidad al caminar, correr o girar. Es especialmente importante en actividades deportivas.


¿Cómo se rompe?


La rotura del LCA suele ocurrir en situaciones donde la rodilla sufre un giro brusco, un mal apoyo o un golpe fuerte. Es común en deportes como el fútbol, el básquet, rugby, handball o gimnasia. Muchas veces, la persona siente un "crack" o "pop" al momento de la lesión, seguido de dolor e hinchazón.


Síntomas más comunes:


  • Dolor en la rodilla, especialmente al intentar moverla.

  • Inflamación rápida (en las primeras horas).

  • Sensación de que "la rodilla se sale" o no tiene estabilidad.

  • Dificultad para caminar o apoyar el peso.


¿Cómo se diagnostica?


El diagnóstico se realiza a través de pruebas específicas al examinar la rodilla (evaluación clínica) y una resonancia magnética para confirmarlo, y que permite ver si hay otras estructuras afectadas, como meniscos o cartílago.


Tratamiento


Existen dos formas de tratar una rotura de LCA:


1. Tratamiento no quirúrgico


Se basa en rehabilitación física, fortalecimiento muscular y trabajo de equilibrio. Es una opción para personas mayores o que no realizan deportes de alto impacto.


2. Tratamiento quirúrgico


En muchos casos, especialmente en personas activas o deportistas, se recomienda una cirugía de reconstrucción del LCA. Esto implica reemplazar el ligamento dañado por un injerto (generalmente tomado del mismo paciente).


En otros casos puntuales, se puede indicar la reparación del LCA, que consiste en preservar el ligamento al fijarlo nuevamente en su lugar.


Recuperación


La recuperación completa puede tomar entre 9 y 12 meses, dependiendo de cada caso. La fisioterapia es fundamental para recuperar la fuerza, el movimiento y la confianza en la rodilla.


Con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas pueden volver a realizar sus actividades normales, incluyendo el deporte.

Re-ruptura de Ligamento Cruzado Anterior
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg


Una re-ruptura del LCA ocurre cuando un paciente que ya fue operado por una rotura previa del ligamento cruzado anterior sufre una nueva lesión en el mismo ligamento reconstruido. También puede referirse a la falla del injerto utilizado durante la cirugía original.


Este tipo de lesión representa un desafío tanto para el paciente como para el equipo médico, ya que implica un nuevo proceso de evaluación, tratamiento y recuperación.


¿Por qué puede ocurrir una re-ruptura?


Las causas pueden ser múltiples y suelen clasificarse en dos grandes grupos:


1. Factores traumáticos:

  • Un nuevo episodio traumático (por ejemplo, una torsión durante un partido).

  • Retorno precoz a deportes de contacto antes de completar la rehabilitación.


2. Factores no traumáticos o técnicos:


  • Mala colocación de túneles en la cirugía inicial.

  • Uso de un injerto inadecuado o mal fijado.

  • Déficit en la rehabilitación postoperatoria.

  • Desequilibrio muscular o mala propiocepción.

  • Laxitud generalizada de ligamentos.


¿Cuándo sospechar una re-ruptura?


  • Aparición de un nuevo episodio de dolor, inestabilidad o “pop” en la rodilla operada.

  • Sensación de que la rodilla “falla” en actividades diarias o deportivas.

  • Pérdida de confianza en la articulación.

  • Dificultad para realizar movimientos de giro, frenado o salto.


Diagnóstico


  • Examen físico: Pruebas específicas      como Lachman o pivot shift vuelven a ser positivas.

  • Resonancia magnética      (RMN): Confirma la ruptura del injerto y permite evaluar el estado de la      articulación.

  • En algunos casos, se      utiliza tomografía computada (TC) para evaluar los túneles óseos de      la cirugía previa.


Tratamiento



Conservador:


  • Se considera solo en pacientes con muy baja demanda funcional, que no refieren inestabilidad importante.


Quirúrgico:


  • Reconstrucción de Revisión del LCA:


  • Cirugía más compleja que la primaria.

  • Puede requerir injertos alternativos (tendones no utilizados previamente).

  • A veces se realiza en dos tiempos (2 cirugías). Por ejemplo, si hay que corregir túneles mal posicionados o muy dilatados.

  • Se debe evaluar y tratar posibles lesiones asociadas (meniscos, cartílago, otros ligamentos).


Rehabilitación y pronóstico


  • Similar a la cirugía primaria, pero con mayor atención a la recuperación funcional y prevención de nuevos factores de riesgo.

Requiere:


  • Fisioterapia personalizada.

  • Trabajo específico de fuerza, propiocepción y técnica deportiva.

  • Retorno progresivo a la actividad, no antes de 9 a 12 meses en la mayoría de los casos.


Prevención de la re-ruptura

  • Programas de prevención neuromuscular.

  • Asegurar una rehabilitación completa antes del retorno al deporte.

  • Evaluación funcional objetiva antes del alta deportiva (pruebas de salto, fuerza, equilibrio, etc.).

  • Adecuada preparación psicológica para el retorno deportivo.


Haga click en el siguiente link para acceder a una de nuestras publicaciones sobre re-rupturas de LCA:


Journal of ISAKOS 2020


2020: “Anterior Cruciate Ligament Revision Surgery: Current Concepts Review”. Dr. S. Pache, Dr. Juan del Castillo, Dr. G Moatshe, Dr. R. LaPrade. Journal of ISAKOS.


The ISAKOS 25th Anniversary Awards


2021. Award. Journal of ISAKOS (International Society of Arthroscopy, Knee Surgery

and Orthopaedics Sports Medicine). “Best Article Award”. “Anterior Cruciate Ligament Revision Surgery: Current Concepts Review”

Lesión de Ligamento Cruzado Posterior (LCP)
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

El ligamento cruzado posterior (LCP) es uno de los cuatro ligamentos principales de la rodilla. Se ubica detrás del ligamento cruzado anterior (LCA) y conecta el fémur con la tibia, ayudando a:


  • Evitar que la tibia se desplace hacia atrás respecto al fémur.

  • Brindar estabilidad especialmente en movimientos de flexión y carga.


Aunque es más fuerte que el LCA, también puede romperse, aunque con menor frecuencia.


Causas frecuentes de rotura del LCP


El mecanismo más común es un traumatismo directo sobre la tibia con la rodilla flexionada, por ejemplo:


  • Golpe en la tibia durante un siniestro de tránsito (cuando la rodilla choca contra el tablero).

  • Caída sobre la rodilla flexionada.

  • Hiperflexión o hiperextensión forzada de la rodilla.


También puede lesionarse en deportes de contacto (fútbol, rugby, básquet, volley, etc).


Síntomas comunes


  • Dolor en la parte posterior de la rodilla.

  • Hinchazón leve a moderada.

  • Sensación de inestabilidad o debilidad, especialmente al bajar escaleras o al correr.

  • En algunos casos, los síntomas pueden ser leves y pasar desapercibidos al principio.


Diagnóstico


Se basa en:

  • Examen físico, con pruebas como el test del cajón posterior, test de Godfrey y el test de posteriorización tibial.

  • Resonancia magnética (RMN): fundamental para confirmar el diagnóstico y evaluar lesiones asociadas (meniscos, cartílago, otros ligamentos).


Tratamiento


Tratamiento conservador:

  • En lesiones parciales o completas sin mucha inestabilidad funcional, especialmente si no hay daño a otras estructuras.


  • Incluye:

  • Reposo, hielo, compresión y elevación (método RICE).

  • Uso de rodillera o inmovilizador.

  • Fisioterapia para fortalecer cuádriceps y estabilizadores de rodilla.


Tratamiento quirúrgico:

  • Indicado en casos de:

  • Lesiones completas con inestabilidad significativa.

  • Lesiones combinadas con otros ligamentos.

  • Deportistas de alto rendimiento.

  • Se realiza mediante reconstrucción del LCP con injertos.


Pronóstico

  • Muchas roturas del LCP pueden tratarse sin cirugía y tener buenos resultados si se realiza una rehabilitación adecuada.

  • En lesiones más graves o combinadas, el tratamiento quirúrgico puede restaurar la función de la rodilla, aunque la recuperación es más lenta que en el LCA.

  • La rehabilitación puede tomar 6 a 12 meses, según la gravedad.


Þ Haga clic en el siguiente link para acceder a una de nuestras publicaciones sobre lesiones de LCP:


Posterior Cruciate Ligament: Current Concepts Review


2018: “Posterior Cruciate Ligament: Current Concepts Review”. Dr. S. Pache, Dr. Z. Aman, Dr. M. Kennedy, Dr. G. Nakama, Dr. G Moatshe, Dr. C. Ziegler, Dr. R. LaPrade. The Archives of Bone and Joint Surgery.



Lesión de Ligamento Lateral Interno (LLI)
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

El ligamento lateral interno, o colateral medial, es una banda de tejido firme ubicada en la parte interna de la rodilla. Su función principal es estabilizar la rodilla frente a movimientos laterales, especialmente cuando se fuerza hacia adentro (valgo).


¿Cómo se rompe?


La lesión del LLI suele ocurrir cuando:


· Hay un golpe en la parte externa de la rodilla, que fuerza la articulación hacia adentro.

· Se hace un movimiento brusco o torsión durante actividades deportivas.

· Hay una caída o mal apoyo, especialmente en deportes como el fútbol, handball, rugby o artes marciales.


Grados de lesión


La rotura del LLI puede clasificarse en distintos grados según su gravedad:

· Grado I (leve): distensión del ligamento sin desgarro.

· Grado II (moderado): desgarro parcial del ligamento.

· Grado III (grave): ruptura completa del ligamento.


Síntomas comunes


· Dolor en la parte interna de la rodilla.

· Sensación de inestabilidad o debilidad, especialmente al girar o cambiar de dirección.

· Hinchazón leve o moderada.

· Dificultad para apoyar el peso o hacer ciertos movimientos.


¿Cómo se diagnostica?


El diagnóstico se realiza mediante:

· Evaluación clínica por un especialista (maniobras específicas para valorar la estabilidad).

· Resonancia magnética (RMN): para confirmar la rotura y descartar lesiones asociadas (como LCA o meniscos).

· Radiografías, en caso de sospecha de fracturas o lesiones óseas asociadas.


Tratamiento


La mayoría de las lesiones del LLI no requieren cirugía.


Tratamiento conservador (el más común):


· Reposo, hielo, compresión y elevación (método RICE).

· Uso de rodillera o inmovilizador según el caso.

· Analgésicos y antiinflamatorios.

· Rehabilitación con fisioterapia para recuperar fuerza, movilidad y estabilidad.


Cirugía (menos frecuente):


· Indicada en algunas lesiones completas (Grado III) o cuando hay lesiones asociadas como rotura de LCA o meniscos.

· También en casos en los que la rodilla sigue siendo inestable tras la rehabilitación.


¿Cuánto tarda la recuperación?


Depende del grado de la lesión:


· Grado I: 2 a 3 semanas.

· Grado II: 4 a 6 semanas.

· Grado III: 8 a 12 semanas o más (especialmente si requiere cirugía).


Durante la recuperación, es fundamental no apurarse para volver al deporte. La rehabilitación guiada es clave.


¿Se puede prevenir?


No siempre, pero hay formas de reducir el riesgo:


· Fortalecer los músculos del muslo y la pierna.

· Mejorar el equilibrio y la técnica deportiva.

· Usar calzado adecuado para cada superficie.

Lesión de Ligamento Lateral Externo (LLE)
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

El ligamento lateral externo, también conocido como ligamento colateral lateral (LCL), es una banda de tejido fuerte que se encuentra en la parte externa de la rodilla. Su función principal es estabilizar la rodilla frente a movimientos laterales, especialmente aquellos que tienden a abrir la articulación hacia afuera (fuerzas en varo).


¿Cómo ocurre la lesión?


La lesión del LCL se produce generalmente por un golpe directo en la parte interna de la rodilla o por movimientos bruscos que la fuerzan hacia afuera. Es común en deportistas o personas que realizan actividades físicas intensas, (rugby, fútbol, hockey), aunque también puede presentarse tras una caída o siniestro de tránsito.


Principales causas:


  • Traumatismos directos en la cara interna de la rodilla.

  • Giros forzados con el pie fijo.

  • Hiperextensión de la articulación.


Síntomas más frecuentes:


  • Dolor localizado en la parte externa de la rodilla.

  • Inflamación y sensibilidad al tacto.

  • Inestabilidad al caminar o cambiar de dirección.

  • Hematoma o rigidez.

  • Sensación de “chasquido” en el momento de la lesión (en casos severos).


¿Cómo se diagnostica?


El diagnóstico se realiza mediante:


  • Evaluación clínica por un especialista (maniobras específicas para valorar la estabilidad).

  • Radiografías, en caso de sospecha de fracturas o lesiones óseas asociadas.

  • Resonancia magnética (RMN): para confirmar la rotura y descartar lesiones asociadas (como LCP o meniscos).


Tipos de lesión del LCL:


  • Grado I: 

Distensión leve

Dolor leve, sin inestabilidad significativa


  • Grado II

Desgarro parcial

Dolor moderado, posible inestabilidad

  • Grado III

Rotura completa

Dolor intenso, inestabilidad marcada



Tratamiento


El tratamiento varía según la gravedad de la lesión:


Lesiones leves a moderadas (Grado I y II):

  • Reposo, hielo y elevación.

  • Uso de rodillera estabilizadora.

  • Fisioterapia especializada para recuperar movilidad y fuerza muscular.


Lesiones severas (Grado III o lesiones combinadas):


  • En algunos casos, se recomienda cirugía reconstructiva, sobretodo en lesiones que incluyen el complejo o córner posterolateral (Ver apartado en condiciones) o asociada con LCP o LCA.

  • Rehabilitación personalizada.


Haga clic en el siguiente link para acceder a una de nuestras publicaciones sobre lesiones de LLE:


2021. Journal e-SLARD nº5. “Reconstrucción de Córner Posterolateral con Autoinjerto y en forma anatómica”. (Anatomic Posterolateral Corner Reconstruction with Autograft). Dr. Santiago Pache


https://mailchi.mp/slard/e-slard-5-esp-7220223


2020: “Anatomic Posterolateral Corner Reconstruction using Semitendinosus and Gracilis Autografts: Surgical Technique”. Dr. S. Pache, Dr. M. Sienra, Dr. D. Larroque, Dr. R. Talamás, Bs. Z. Aman, Dr. E. Vilensky, Dr. LaPrade. Arthroscopy Techniques Journal.


https://www.arthroscopytechniques.org/article/S2212-6287(20)30315-7/abstract

Lesión del Córner Posterolateral
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

El córner posterolateral (CPL) de la rodilla es una compleja región anatómica situada en la parte posterior y externa de la rodilla. Está formado por varias estructuras ligamentosas y tendinosas que trabajan en conjunto para:


  • Estabilizar la rodilla lateral y posteriormente.

  • Controlar la rotación externa de la tibia.

  • Prevenir la hiperextensión.


Principales estructuras del córner posterolateral:

  1. Ligamento colateral lateral (LCL)

  2. Tendón del músculo poplíteo

  3. Ligamento poplíteo-fibular

Estas estructuras actúan como estabilizadores primarios para el varo forzado (angulación hacia afuera de la rodilla), y estabilizadores secundarios que se vuelven fundamentales cuando otros ligamentos están lesionados, como el ligamento cruzado posterior (LCP).


¿Cómo se lesiona el CPL?


Las lesiones del córner posterolateral suelen ocurrir por traumatismos de alta energía o en combinación con lesiones del LCP o LCA, aunque también pueden presentarse de forma aislada (más raro).


Mecanismos comunes:


  • Golpes directos en la cara anteromedial de la rodilla (fuerza en varo + rotación externa).

  • Caídas con la rodilla hiperextendida y girada.

  • Accidentes deportivos o de tráfico.


Importancia clínica


Las lesiones del CPL son difíciles de diagnosticar y a menudo pasan desapercibidas. Si no se tratan adecuadamente, pueden llevar a:


  • Inestabilidad crónica de la rodilla.

  • Dificultad para caminar, correr o girar.

  • Fracaso de otras reconstrucciones del LCA o LCP.

  • Desarrollo precoz de artrosis.


Diagnóstico


El diagnóstico incluye:

  • Examen físico detallado con pruebas específicas:

  • Prueba de dial test

  • Prueba de recurvatum rotacional

  • Prueba de empuje posterior con rotación externa

  • Resonancia magnética (RM) para visualizar estructuras lesionadas.

  • Radiografías con estrés pueden ser útiles en lesiones combinadas.


Tratamiento

  • Lesiones leves (Grado I y algunas II):

  • Tratamiento conservador: reposo, inmovilización, fisioterapia.


  • Lesiones severas (Grado III o combinadas):

  • Cirugía reconstructiva del córner posterolateral, especialmente si hay lesión del LCP o LCA asociada.

  • Rehabilitación prolongada y supervisada.


Recuperación


La recuperación de una lesión del CPL puede ser más lenta que la de otros ligamentos:

  • De 4 a 6 meses (tratamiento conservador).

  • Hasta 9-12 meses (si hay cirugía y lesiones combinadas).


Haga clic en el siguiente link para acceder a una de nuestras publicaciones internacionales sobre lesiones de CPL, la cual describimos nuestra técnica de reconstrucción ligamentaria:


Reconstrucción de Córner Posterlateral con Autoinjerto y en forma anatómica


2021. Journal e-SLARD nº5. “Reconstrucción de Córner Posterolateral con Autoinjerto y en forma anatómica”. (Anatomic Posterolateral Corner Reconstruction with Autograft). Dr. Santiago Pache


Anatomic Posterolateral Corner Reconstruction using Semitendinosus and Gracilis Autografts: Surgical Technique


2020: “Anatomic Posterolateral Corner Reconstruction using Semitendinosus and Gracilis Autografts: Surgical Technique”. Dr. S. Pache, Dr. M. Sienra, Dr. D. Larroque, Dr. R. Talamás, Bs. Z. Aman, Dr. E. Vilensky, Dr. LaPrade. Arthroscopy Techniques Journal.

Lesiones Multiligamentarias y Luxación de Rodilla
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

Son lesiones en las que se comprometen al menos dos de los cuatro ligamentos principales de la rodilla:


  • Ligamento cruzado anterior (LCA)

  • Ligamento cruzado posterior (LCP)

  • Ligamento colateral medial (LCM)

  • Ligamento colateral lateral (LCL)



También pueden incluir estructuras del córner o ángulo posteromedial o posterolateral.


Etiología


  • Traumatismos de alta energía: siniestros de tránsito, caídas desde altura.

  • Lesiones deportivas: menos común, pero puede ocurrir en deportes de contacto.

  • Luxación de rodilla: muchas veces debe ser sospechada ya que puede reducirse espontáneamente antes del diagnóstico.


Diagnóstico


Historia y examen físico:


  • Dolor, inestabilidad, impotencia funcional.

  • Inflamación y derrame articular.

  • Fundamental evaluar potencial compromiso vascular (arteria poplítea) y/o neurológico (nervio peroneo común).


Estudios complementarios:


  • Radiografías: para descartar fracturas asociadas.

  • Angio-TAC o Doppler: si se sospecha lesión vascular (arteria poplítea).

  • RMN: fundamental para valorar ligamentos, meniscos, cartílago y otras estructuras.


Complicaciones asociadas


  • Lesión vascular: la lesión de la arteria poplítea puede requerir cirugía urgente.

  • Lesión nerviosa: especialmente del nervio peroneo (ciático poplíteo externo).

  • Rigidéz articular o artrofibrosis.

  • Inestabilidad residual.

  • Artrosis postraumática.


Tratamiento


Inicial (fase aguda):

  • Reducción urgente si hay luxación. En raras ocasiones se requiere cirugía para reducir una luxación (ver publicación en apartado).

  • Inmovilización.

  • Evaluación vascular y neurológica urgente.

  • Posible fijación externa transitoria en casos de lesion vascular o inestabilidad severa.


Definitivo:


  • Tratamiento quirúrgico: reconstrucción de ligamentos. Puede ser:

o En uno o dos tiempos quirúrgicos, dependiendo de la estabilidad, estado de tejidos blandos y otras lesiones.

o En general preferimos una reconstrucción en 1 tiempo antes de las 2 semanas de la lesión y con un rango de movilidad completo.


  • Rehabilitación prolongada y especializada.


Pronóstico


  • Depende del número y tipo de ligamentos comprometidos, lesiones asociadas (vascular/nerviosa), tratamiento y rehabilitación.

  • Requiere un equipo multidisciplinario (traumatología, fisioterapia, rehabilitación).


Haga clic en el siguiente link para acceder a una de nuestras publicaciones sobre luxación de rodilla:


Irreducible Posterolateral Knee Dislocation. A Case Report


2023. “Irreducible Posterolateral Knee Dislocation. A Case Report”. Dr. Santiago Pache, Dr. José Vázquez, Dr. Jorge Chahla, Dr. Gilbert Moatshe, Dr. Robert LaPrade”. JBJS case-connector.


Tendinopatía Rotuliana
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

La tendinitis rotuliana es una lesión del tendón rotuliano, que une la rótula (patela) con la tibia.

Se produce por sobrecargas repetitivas, microdesgarros y procesos degenerativos del tendón. También se conoce como “rodilla de saltador” (jumpers’ knee).


Epidemiología y factores de riesgo


  • Muy frecuente en deportistas que realizan saltos o cambios de dirección frecuentes (basket, voley, handball, atletismo)

  • Puede presentarse también en personas no deportivas si hay desequilibrios musculares, biomecánica inadecuada o aumentos bruscos de carga.


Factores predisponentes:


  • Desequilibrio entre cuádriceps e isquiotibiales

  • Rigidez muscular, poca flexibilidad  

  • Alteraciones en la alineación de la rodilla, pie, etc.

  • Incrementos abruptos en volumen o intensidad de entrenamiento


Síntomas


  • Dolor en la cara anterior de la rodilla (frontal), justo debajo de la rótula, que puede aparecer al empezar la actividad o al hacerlo más intenso.

  • Dolor progresivo, que puede limitar subir escaleras, saltar, arrodillarse.

  • Dolor localizado sobre el tendón rotuliano a la palpación.

  • En estados crónicos puede haber endurecimiento, engrosamiento o cambios estructurales del tendón (lesión del tendón rotuliano en la tendinitis crónica).


Diagnóstico


Exámen físico adecuado por parte del especialista.


Pruebas de imagen:


  • Radiografía: para valorar posición patelar (enfoque axial a 30º y lateral), evaluar la rodilla en general y descartar lesiones óseas.

  • Ecografía: para observar alteraciones del tendón (engrosamientos, desgarros)

  • Resonancia magnética: en casos más complejos para valorar extensión del daño, lesiones parciales o descartar lesiones intraarticulares.


Tratamiento


El enfoque ideal es conservador en la mayoría de los casos:


Medidas iniciales


  • Reposo relativo o modificación de actividad que genere dolor

  • Aplicación de frío / crioterapia para aliviar inflamación

  • Analgésicos o antiinflamatorios no esteroides (AINEs), bajo indicación médica


Fisioterapia / rehabilitación


  • Ejercicios excéntricos del cuádriceps e isométricos para estimular la reorganización del tendón

  • Fortalecimiento progresivo y controlado de la musculatura de sostén

  • Estiramientos de cuádriceps, isquiotibiales, gemelos

  • Terapias como ultrasonido, TENS u ondas de choque

  • Vendaje neuromuscular o vendajes que alivien la carga

  • Corrección biomecánica, reeducación de la técnica deportiva,


Terapias biológicas


  • En casos crónicos o refractarios: técnicas de medicina regenerativa, inyecciones (por ejemplo plasma rico en plaquetas)


Quirúrgico:


En casos crónicos, en los que puede haber una rotura parcial del tendón rotuliano y fracasa el tratamiento conservador, está indicada la cirugía.


La mayoría de las veces consiste en un debridamiento del tendón (resección de la porción inflamada) o reparación si existe rotura parcial.


Aunque no es aplicable en todos los casos, nosotros preferimos hacerlo por artroscopía ya que resulta en un menor dolor postoperatorio y recuperación más rápida.


Evolución y prevención


Con el tratamiento adecuado, muchas lesiones mejoran en semanas a meses.


La prevención es clave:


  • Incrementar progresivamente la carga de entrenamiento

  • Fortalecer correctamente la musculatura del miembro inferior

  • Mejorar la técnica deportiva (salto, aterrizaje)

  • Flexibilidad y movilidad adecuada

Inestabilidad Patelofemoral (Luxación de rótula)
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

La inestabilidad patelofemoral, también conocida como luxación o subluxación de rótula, ocurre cuando la rótula (patela) se desplaza fuera de su posición normal dentro del surco del fémur. Esta condición puede generar dolor, dificultad para caminar y un riesgo elevado de lesiones repetitivas si no se trata adecuadamente.


¿Qué es la rótula y cuál es su función?


La rótula es un hueso pequeño pero esencial que forma parte de la articulación de la rodilla. Se encuentra en la parte frontal y se desliza suavemente dentro de un surco del fémur al flexionar o extender la pierna. Su función principal es mejorar la eficiencia del músculo cuádriceps y proteger la articulación.


Cuando la rótula se sale parcial o completamente de su lugar, se llama subluxación o luxación rotuliana, respectivamente.


Causas más frecuentes


La inestabilidad patelofemoral puede ser causada por varios factores, como:

  • Traumatismos directos o torceduras de la rodilla

  • Malformaciones anatómicas (rótula alta, surco femoral poco profundo, torsiones óseas)

  • Hipermovilidad articular o laxitud ligamentaria (paciente hiperlaxo).

  • Debilidad muscular, especialmente del cuádriceps

  • Historial previo de luxaciones de rótula



Síntomas más comunes


  • Dolor en la parte frontal de la rodilla, especialmente al subir o bajar escaleras

  • Sensación de que la rodilla “falla” o “se va de lado”

  • Episodios de luxación o subluxación visible

  • Inflamación o rigidéz posterior al evento

  • Inseguridad al caminar o al realizar actividad física


Diagnóstico


  • Se realiza una evaluación clínica completa junto con estudios de imagen como:

  • Radiografías específicas

  • Resonancia magnética (RMN) para evaluar ligamentos, cartílago y malformaciones

  • Tomografía computarizada (TAC) para valorar la anatomía ósea y planificar el tratamiento.



Tratamiento


El tratamiento dependerá de la causa, la frecuencia de las luxaciones y el grado de inestabilidad. Puede ser:


Conservador (no quirúrgico):


  • Fisioterapia especializada para fortalecer el músculo cuádriceps con especial énfasis en el vasto medial oblicuo (VMO) y estabilizadores de la rodilla

  • Uso de rodilleras estabilizadoras

  • Corrección de factores biomecánicos


Quirúrgico:


Recomendado en casos de luxaciones recurrentes, lesiones estructurales o fallas del tratamiento conservador. Puede incluir:


  • Reconstrucción del ligamento patelofemoral medial (MPFL)

  • Realineación ósea (osteotomías)

  • Cirugía correctiva de malformaciones anatómicas


Pronóstico


Con un diagnóstico adecuado y un tratamiento personalizado, la mayoría de los pacientes logra una recuperación funcional completa y pueden volver a sus actividades habituales, incluyendo el deporte. 

Un abordaje temprano previene complicaciones como la artrosis rotuliana a largo plazo.

Lesiones Osteocondrales de Rodilla
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

Las lesiones osteocondrales de la rodilla son lesiones que afectan tanto al cartílago articular como al hueso subyacente (habitualmente el fémur distal o la tibia proximal).


Estas estructuras son fundamentales para el correcto deslizamiento de la articulación y para amortiguar las cargas en la rodilla.



¿Cómo se producen?


Pueden originarse por:


  • Traumatismos agudos, como caídas o torceduras de rodilla.

  • Microtraumatismos repetidos, comunes en deportistas.

  • Problemas vasculares locales, que generan necrosis ósea.

  • En adolescentes y jóvenes, una forma frecuente es la osteocondritis disecante (OCD).


Dependiendo de la gravedad, puede presentar:


  1. Edema óseo con cartílago intacto

  2. Fragmentos sueltos de hueso y/o cartílago dentro de la articulación (cuerpos libres articulares).


¿Quiénes la padecen?


  • Deportistas jóvenes (por sobrecarga o traumatismos).

  • Personas con antecedentes de inestabilidad rotuliana o meniscal.

  • Adolescentes en crecimiento (osteocondritis disecante juvenil).

  • Pacientes con alteraciones biomecánicas o desgaste articular.


Síntomas más frecuentes


  • Dolor localizado, especialmente al cargar peso o durante el deporte.

  • Inflamación o derrame articular.

  • Sensación de “bloqueo”, “clics” o “inestabilidad”.

  • Limitación funcional o rigidez en la articulación.

  • Episodios de “falla” de la rodilla al caminar o correr.


Diagnóstico


  • Exploración clínica: movilidad, dolor localizado, tests funcionales.

  • Radiografías: para detectar lesiones óseas evidentes o crónicas.

  • Resonancia magnética (RMN): técnica más precisa para valorar cartílago, hueso subcondral y presencia de cuerpos libres.

  • Artroscopía diagnóstica: permite evaluar la extensión real del daño si hay dudas.


Tratamiento


Conservador (casos leves o estables)

  • Reposo relativo y modificación de actividad.

  • Fisioterapia para fortalecer musculatura y mejorar la biomecánica.

  • Antiinflamatorios y control del dolor.

  • Infiltraciones con ácido hialurónico o factores regenerativos (PRP).


Quirúrgico (casos moderados-severos o inestables)


  • Artroscopia para limpiar y reparar la zona afectada.


Técnicas de reparación del cartílago:


  • Microfracturas o perforaciones para estimular regeneración.

  • Injertos osteocondrales autólogos (mosaicoplastia) (OATS).

  • Implantes de cartílago cultivado (ACI). No disponible actualmente en el Uruguay.

  • Trasplante osteocondral alogénico (OCA) en defectos grandes. No disponible actualmente en el Uruguay.


Recuperación y pronóstico


  • El tiempo de recuperación varía según el tipo de tratamiento (conservador vs quirúrgico).

  • En general, se recomienda evitar el deporte de impacto durante varios meses.

  • Con una intervención adecuada y buena rehabilitación, la mayoría de los pacientes recuperan función y reducen el dolor significativamente.

  • El tratamiento precoz mejora el pronóstico y previene el desarrollo de artrosis precoz.

Artrosis de Rodilla
Screenshot 2025-06-16 at 11.39_edited.jpg

La artrosis de rodilla, también conocida como gonartrosis, es una enfermedad degenerativa que afecta al cartílago articular, el cual recubre los extremos de los huesos dentro de la articulación.


Con el tiempo, este cartílago se desgasta, generando dolor, rigidez, inflamación y pérdida de movilidad.


¿A quién afecta?


  • Personas mayores de 50 años (aunque puede aparecer antes).

  • Más frecuente en mujeres a partir de la menopausia.

  • También puede afectar a adultos jóvenes por traumatismos previos, cirugía de rodilla o deformidades.


Causas y factores de riesgo


  • Envejecimiento natural del cartílago.

  • Sobrepeso u obesidad (incrementa la carga sobre la articulación).

  • Deformidades como piernas arqueadas o en valgo.

  • Traumatismos previos (fracturas, lesiones meniscales o ligamentarias).

  • Sobreuso en trabajos físicos o deportes de alto impacto.

  • Predisposición genética.


Síntomas más frecuentes


  • Dolor en la parte interna, externa o posterior de la rodilla.

  • Rigidez matutina o tras reposo.

  • Inflamación o sensación de “hinchazón”.

  • Crujidos o chasquidos al mover la articulación.

  • Disminución del rango de movimiento.

  • En fases avanzadas: deformidad articular y dificultad para caminar.


Diagnóstico


  • Evaluación clínica: examen físico, análisis de movilidad y dolor.

  • Radiografías: fundamentalmente en apoyo para valorar la disminución del espacio articular. Muestran el grado de desgaste, osteofitos ("picos de loro") y deformidades óseas.

  • Además del enfoque de frente, perfil y axial de rótula, nosotros preferimos el enfoque de Rossenberg, el cual tiene la mayor capacidad diagnóstica (sensibilidad) de las radiografías.

  • Resonancia magnética: en casos especiales, para evaluar cartílago, meniscos o estructuras blandas.



Tratamiento


Conservador (no quirúrgico)


  • Educación y control del peso

  • Ejercicio personalizado (refuerzo muscular, fisioterapia, movilidad)

  • Medicamentos:

o Antiinflamatorios (AINEs)

o Analgésicos

o Suplementos condroprotectores (condroitina, glucosamina, etc.)


  • Infiltraciones intraarticulares:

o Corticoides (en fases inflamatorias agudas)

o Ácido hialurónico

o Plasma rico en plaquetas (PRP)


Quirúrgico


  • En casos avanzados con dolor severo y pérdida funcional:


o Artroscopía (en casos seleccionados), sobretodo cuando la causa del dolor es una lesión meniscal inestable, más que la artrosis.

o Osteotomía correctiva (en pacientes jóvenes con deformidades)

o Prótesis de rodilla:

§ Parcial (unicompartmental)

§ Total (reemplazo completo de la articulación)


¿Se puede prevenir o retrasar?

Sí. Las siguientes medidas pueden ayudar:


  • Mantener un peso saludable

  • Fortalecer la musculatura de muslos y piernas

  • Evitar sobrecargas articulares repetitivas

  • Corregir alineaciones inadecuadas

  • Atender a tiempo lesiones de menisco o ligamentos

© 2025 by Clínica Articular.

Maldonado, Uruguay, 20005

bottom of page